sábado, 31 de enero de 2026

La respuesta no está en Silicon Valley. ¿Qué sector sumará más empleo a 2030 y por qué Colombia debe tomar nota?

 

El dato aparece en el Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial y reabre el debate sobre empleo rural, formalización y productividad en el país.

Las brechas de habilidades como principal obstáculo para la transformación del empleo en los próximos años. Foto: Getty Images/API

Durante más de una década, la conversación sobre el futuro del empleo ha girado en torno a la digitalización, la automatización y los servicios urbanos.

Sin embargo, los datos más recientes del Future of Jobs Report 2025, publicado por el Foro Económico Mundial, muestran un desplazamiento relevante del foco. Entre 2025 y 2030, los trabajadores agrícolas, forestales y pesqueros figuran como el grupo ocupacional con mayor crecimiento neto en términos absolutos a escala global.

El informe estima que este conjunto de ocupaciones sumará alrededor de 35 millones de nuevos puestos de trabajo en los próximos cinco años. La cifra contrasta con la percepción extendida de que el empleo rural se encuentra en retroceso estructural y sitúa al agro en el centro de la transformación del mercado laboral mundial.

La explicación no responde a un solo factor. El reporte identifica una combinación de tendencias que inciden directamente sobre el empleo primario. Entre ellas, el aumento de las inversiones destinadas a reducir emisiones de carbono, los esfuerzos de adaptación al cambio climático y la presión sobre los sistemas de producción de alimentos en un contexto de crecimiento poblacional y mayor volatilidad climática.

El empleo agrícola supera actualmente los 200 millones de trabajadores en el mundo. Foto: Getty Images/API

Clima, alimentos y trabajo

El Future of Jobs Report 2025 señala que la mitigación y la adaptación al cambio climático se ubican entre los principales motores de cambio para las empresas en los próximos años.

Estas dinámicas no solo impulsan empleos asociados a energías renovables o ingeniería ambiental, sino que también refuerzan la demanda de trabajo en actividades directamente vinculadas con la producción, transformación y distribución de alimentos.

Según el informe, el empleo agrícola supera actualmente los 200 millones de trabajadores en el mundo. En ese contexto, incluso ajustes marginales en productividad, inversión o regulación tienen efectos significativos sobre el empleo y los ingresos, en especial en economías de ingresos medios y bajos.

El documento también muestra que, a diferencia de otros sectores, el agro no enfrenta una sustitución masiva de mano de ora por tecnología en el corto plazo.

La automatización avanza, pero el cambio se concentra en tareas específicas, no en la eliminación del trabajo humano. Esto mantiene al sector como una fuente relevante de empleo, incluso en escenarios de transformación tecnológica acelerada.

Colombia: volumen alto, calidad pendiente

En Colombia, la discusión sobre empleo rural se mueve entre dos planos. Por un lado, el peso del sector en el mercado laboral. Por otro, las condiciones en las que ese empleo se sostiene.

Durante el Foro Colombia Rural 2025, organizado por Foros Semana, Jorge Enrique Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), resumió ese contraste con dos datos.

“Nuestro sector es el segundo sector en generación de empleo en nuestro país. Son más de tres millones de colombianos que dependen del sector agropecuario”, señaló.

En la misma intervención añadió que “la cara negativa es que más del 84% se encuentra en informalidad laboral”, apuntó Bedoya.

Las cifras reflejan una tensión estructural. El agro continúa absorbiendo mano de obra y sosteniendo el abastecimiento interno, pero lo hace con altos niveles de informalidad, baja protección social y limitadas trayectorias de formación.

En ese punto, el diagnóstico local dialoga con una de las alertas centrales del informe del Foro Económico Mundial: las brechas de habilidades como principal obstáculo para la transformación del empleo en los próximos años.

Capacidades, no solo puestos

El Future of Jobs Report 2025 identifica las brechas de habilidades como la barrera más citada por los empleadores a nivel global para adaptarse a los cambios del mercado laboral. La advertencia es transversal a sectores y regiones.

 

En el caso del agro, la necesidad no se limita a competencias digitales avanzadas, sino a capacidades técnicas, gestión productiva, adaptación climática y operación de nuevas tecnologías en contextos rurales.

El informe también subraya que, aunque el empleo total crecerá hacia 2030, la calidad de esa expansión dependerá de la capacidad de los países para invertir en formación y facilitar transiciones laborales. Sin ese componente, el crecimiento del empleo puede coexistir con informalidad persistente y baja productividad.

El presente y futuro del campo colombiano será tema de debate en el Foro Rural 2026, que se realizará el 30 de abril. Foto: Getty Images/API

 

Una agenda que se abre

El Future of Jobs Report 2025 proyecta que el empleo agropecuario concentrará uno de los mayores aumentos hacia 2030, asociado a la producción de alimentos y a las exigencias de adaptación climática.

Esa discusión tendrá continuidad en el Foro Rural 2026, que se realizará el 30 de abril, en un momento en el que empleo, informalidad y seguridad alimentaria vuelven a cruzarse con los temas centrales de la agenda económica y social.

Tomado de: https://www.semana.com/foros-semana/articulo/la-respuesta-no-esta-en-silicon-valley-que-sector-sumara-mas-empleo-a-2030-y-por-que-colombia-debe-tomar-nota/202620/

 

NOTA:

 





miércoles, 28 de enero de 2026

Drones con fibra óptica dejan obsoletos los sistemas antidrones de la Fuerza Pública: así los usan

 

Inteligencia advierte que el ELN y disidencias de las Farc ya usan aeronaves no tripuladas capaces de evadir bloqueadores de señal, lo que incrementa el riesgo de ataques en zonas como Catatumbo, Cauca y Arauca.

Drones con fibra óptica dejan obsoletos los sistemas antidrones de la Fuerza Pública: así los usan

Los sistemas antidrones con los que cuenta actualmente la Fuerza Pública, recientemente adquiridos, están quedando rezagados frente a una amenaza tecnológica usada por criminales del ELN y las disidencias de las Farc, drones controlados mediante fibra óptica. De acuerdo con información de inteligencia, estructuras están adquiriendo este tipo de aeronaves no tripuladas, que resultan prácticamente inmunes a los bloqueadores de señal tradicionales utilizados por el Ejército y la Policía.

A diferencia de los drones convencionales, que dependen de una frecuencia de radio específica, los drones con tecnología de fibra óptica pueden cambiar de señal durante el vuelo o incluso operar sin depender de una única frecuencia. Esto les permite evadir los sistemas antidrones disponibles, diseñados para interferir solo una señal a la vez. En la práctica, cuando el bloqueador entra en acción, el dron modifica su canal de comunicación y continúa su desplazamiento sin dificultad.

La tecnología de fibra óptica permite además que los operadores se comuniquen con el dron desde distintos puntos, lo que dificulta la localización del piloto y amplía el rango operativo del dispositivo. Según las autoridades, esta capacidad convierte a estos drones en herramientas complejas de combatir, especialmente en zonas rurales y selváticas donde el control del espacio aéreo es limitado.

Los reportes de inteligencia señalan que el ELN estaría liderando la compra de estos equipos, presuntamente provenientes de Europa. Las adquisiciones serían coordinadas por alias 'Caballo de Guerra', cabecilla del frente Juan Fernando Porras Martínez, con el objetivo de emplearlos en acciones armadas en regiones como Catatumbo, Cauca y Arauca. Antes de su captura a finales de 2025, alias 'Drácula' habría estado al frente de esta logística tecnológica.

En algunas áreas selváticas, las autoridades han encontrado incluso restos de fibra óptica en las copas de los árboles, lo que evidencia el uso de estos drones en operaciones recientes. El hallazgo ha generado inquietud no solo por la amenaza a la seguridad, sino también por el impacto ambiental que puede provocar la acumulación de este material en ecosistemas sensibles.

Otro factor que preocupa a los organismos de seguridad es la facilidad con la que estos sistemas pueden ser adquiridos. Según fuentes oficiales, se trata de tecnología relativamente económica y de acceso menos restringido de lo que se pensaba, lo que abre la puerta a una expansión rápida de su uso por parte de grupos armados ilegales.

Mientras tanto, los sistemas antidrones que la Fuerza Pública ha venido adquiriendo para enfrentar ataques con explosivos transportados por drones resultan ineficaces frente a esta nueva modalidad. Expertos advierten que, sin una actualización tecnológica urgente, los bloqueadores actuales seguirán siendo inútiles ante drones con fibra óptica, consolidando una ventaja operativa para los grupos armados que ya los están utilizando.

Tomado de: https://www.bluradio.com/nacion/drones-con-fibra-optica-dejan-obsoletos-los-sistemas-antidrones-de-la-fuerza-publica-asi-los-usan-rg10

 

NOTA:

 




martes, 27 de enero de 2026

La seguridad energética de Pekín


 

Controlar las fuentes de suministro energético se vuelve crucial en la competencia geopolítica actual que definirá el futuro de la inteligencia artificial.

Las recientes acciones de Estados Unidos en Venezuela, así como la crisis en Irán, ilustran la velocidad con la que puede cambiar el entorno geopolítico y lo crucial que resulta la seguridad energética para cualquier país. Más aún si se trata de una potencia ascendente con ambiciones revisionistas. Desde 2022, en su informe al XX Congreso del Partido Comunista, Xi Jinping advirtió que se avecinaban tiempos turbulentos que podían amenazar la aspiración china de revitalización nacional. En ese mismo discurso, instó a sus camaradas a “agudizar su sentido de crisis, mantener un pensamiento de línea de base, estar preparados para el peligro incluso en tiempos de paz y listos para soportar pruebas mayores, con vientos fuertes e incluso oleajes tempestuosos”. Entre esas “pruebas mayores”, Xi ha enfatizado de manera reiterada la seguridad energética: entre 2013 y 2024, mencionó explícitamente ese concepto en al menos 180 discursos, reuniones y actividades oficiales. Tras la invasión rusa a Ucrania, Pekín empezó a identificarla como uno de los pilares más sensibles de su seguridad nacional.

Durante los años noventa y hasta entrada la década de 2020, China fue un exportador neto de energía. Sin embargo, desde 2022 importa cerca del 20 % de sus necesidades energéticas. Aunque, en comparación con Japón —que importó alrededor del 87 % de su energía en 2023— y la Unión Europea —que importó aproximadamente el 66 %— China se encuentra en una posición relativamente estable, también es el mayor importador de crudo del planeta, responsable del 25 % de las compras globales, y el mayor importador de gas natural. Según datos del CSIS, en 2024 China importó el 74 % del petróleo que consumió y el 42 % de su gas natural. Estados Unidos, por contraste, es desde 2018 el principal productor de petróleo del mundo y, desde 2019, un exportador neto de energía —algo que no ocurría desde los años cincuenta—, gracias a la revolución del fracking y a la expansión de infraestructura para exportar gas natural licuado.

Consciente de su vulnerabilidad, Pekín ha buscado aumentar su soberanía energética diversificando su matriz. En 2024, el país instaló 278 gigavatios en energía solar, superando en ese entonces la capacidad instalada en Estados Unidos, y aumentó en 18 % su capacidad de energía eólica instalada, un ritmo entre tres y cuatro veces mayor que Europa y seis veces más que Estados Unidos. Esto ha sido posible gracias al financiamiento público y paraestatal: según BloombergNEF, los bancos y firmas de inversión con respaldo estatal habrían proveído, hasta 2024, alrededor de USD$ 818.000 millones de dólares. Sin embargo, a pesar de estas inversiones, el país sigue dependiendo estructuralmente del crudo y el gas importados.

Entre 2021 y 2024, China aumentó su importación de gas natural por gasoducto proveniente de Rusia del 13 al 38 %, principalmente por el gasoducto el Power of Siberia 1. Similarmente, las exportaciones de crudo ruso aumentaron de menos del 16 % a casi el 20 %, y las de gas natural licuado del 6 al 11 % en este mismo período. Ahora, aunque este es un aumento importante, inclusive en momentos en los que Rusia está siendo sancionado por la Guerra en Ucrania, su alta demanda energética hace que más de la mitad del crudo que llega a China provenga del Medio Oriente, donde las importaciones también han aumentado.

En el caso del crudo iraní redistribuido vía Malasia: este pasó de 12,5 millones de toneladas métricas en 2020 a 70,2 millones en 2024, un aumento del 461 %. China es el principal comprador del petróleo que exporta Irán, adquiriendo más del 80 %, lo que equivale a un promedio de 1,38 millones de barriles diarios. Además, las refinerías chinas obtienen descuentos de entre 8 y 10 dólares por barril en el crudo ligero iraní, lo que lo convierte en un insumo especialmente atractivo para una economía de alta demanda energética.

En el caso del crudo iraní redistribuido vía Malasia: este pasó de 12,5 millones de toneladas métricas en 2020 a 70,2 millones en 2024, un aumento del 461 %. China es el principal comprador del petróleo que exporta Irán, adquiriendo más del 80 %, lo que equivale a un promedio de 1,38 millones de barriles diarios. Además, las refinerías chinas obtienen descuentos de entre 8 y 10 dólares por barril en el crudo ligero iraní, lo que lo convierte en un insumo especialmente atractivo para una economía de alta demanda energética.

En cuanto a Venezuela, se estima que en 2025, el país sudamericano exportó a China un promedio de 642.000 barriles diarios, equivalentes a aproximadamente el 75 % de los 847.000 barriles exportados en total, según datos internos de PDVSA. Aunque esa cifra ha disminuido, no solo por los decomisos de cargamentos sancionados ordenados por la administración Trump, sino también por la decisión de Washington de estrechar el control sobre el flujo del crudo venezolano, Pekín ya habría adquirido millones de barriles durante 2025. Según Reuters, consultoras como Kpler y Vortexa estiman que entre 43 y 52 millones de barriles venezolanos están actualmente en ruta hacia Asia, lo que sugiere que China no tiene, por el momento, urgencia en buscar un proveedor alternativo.

Hacia 2030, según expertos, la demanda energética de China podría aumentar en 400 teravatios hora, impulsada por el crecimiento de los centros de datos y de la inteligencia artificial, sectores que concentran una parte creciente del valor económico global y que consumen enormes cantidades de energía. Solo en 2025, se estima que los centros de datos chinos utilizaron entre 150 y 200 teravatios hora de electricidad, equivalente al 15,2 % del consumo total del país. De esta manera, controlar las fuentes de suministro energético se vuelve crucial: tanto en la competencia geopolítica actual —y la que definirá el futuro de la inteligencia artificial— a soberanía energética será determinante. Y, por ahora, en ese frente, China está perdiendo la contienda.

Tomado de: https://www.semana.com/opinion/articulo/la-seguridad-energetica-de-pekin/202601/

 

NOTA:

https://www.portafolio.co/energia/estas-son-las-cuantiosas-perdidas-por-consumo-excesivo-de-energia-electrica-622226

https://www.eltiempo.com/economia/sectores/estos-son-los-unicos-megaproyectos-que-siguen-en-pie-del-boom-de-la-energia-eolica-que-no-ha-despegado-en-la-guajira-3419672

https://www.wradio.com.co/2025/01/06/cuales-deberian-ser-las-prioridades-del-gobierno-nacional-para-2025-responde-el-congreso/

 

lunes, 26 de enero de 2026

Colombia entre dos fuegos de la geopolítica mundial: la Doctrina Monroe y la Ofensiva China

 Las acciones militares en el Caribe y en el estrecho de Taiwán demostraron que cada potencia está dispuesta a defender su espacio vital, sus rutas estratégicas y su esfera de influencia ampliada.

El giro estratégico que marcó un nuevo viraje en el orden geopolítico mundial no empezó en una trinchera del Donbás en Ucrania, ni en una ciudad arrasada en la Franja de Gaza, sino en el despacho de la Casa Blanca. El 4 de diciembre de 2025, Washington publicó su nueva Estrategia de Seguridad Nacional y dejó por escrito algo que llevaba años insinuando: China ya no es solo un socio incómodo o un rival comercial, sino el competidor sistémico frente al cual se ordenan las prioridades militares, económicas y tecnológicas de los Estados Unidos.

Esa ESN reactualiza en clave de siglo XXI la vieja Doctrina Monroe: coloca el control de fronteras, la contención migratoria y la protección de las cadenas de suministro en el centro de la agenda y reafirma que la primacía global norteamericana sigue siendo un objetivo, no un legado que se da por descontado. Diez días más tarde, Pekín no tardó en presentar su respuesta: El Libro Blanco sobre Seguridad Nacional, fue definido como el guion alternativo para un mundo en desorden: proclamar a China como un polo de estabilidad, introducir la noción de “seguridad nacional integral” —que va desde lo militar hasta lo cultural, pasando por lo tecnológico y lo informacional— y legitima la modernización acelerada del Ejército Popular de Liberación como herramienta para proteger rutas marítimas, territorios disputados y el proyecto de “rejuvenecimiento nacional” del Partido Comunista.

Frente a la franqueza hegemónica de Washington, Pekín ofrece un relato de multipolaridad cooperativa, pero anclado en una expansión muy concreta de bases, puertos, infraestructuras y capacidades de proyección a larga distancia. Solo entonces, cuando los dos libretos doctrinales estaban sobre la mesa, llegaron las acciones: En la última semana de diciembre de 2025 en el estrecho de Taiwán, China cercó la isla con buques, aviones y baterías de misiles de medio alcance como instrumentos en las maniobras de la operación Justice Mission2025, considerada por expertos como una de las más extensas desde el inicio de la crisis, ensayando bloqueos a puertos, ataques de precisión sobre 12 puntos estratégicos previamente establecidos y la capacidad de cortar rutas aéreas y marítimas alrededor de Taiwán. El despliegue de decenas de buques, al menos 90 despegues aéreos —entre aviones tripulados y drones—, horas de fuego real y una campaña propagandística milimétricamente planeada, fue leído en Washington y en las capitales aliadas del IndoPacífico no solo como un gesto teatral, sino como un ensayo serio de control simultáneo de los ejes estratégicos que sostienen a la isla.

En esta oportunidad y conforme a la inteligencia estadounidense, hubo una variable que cambió el discurso: el lanzamiento real de misiles de mediano alcance sobre blancos simulados y sintéticos en el mar. El mensaje para la Casa Blanca fue claramente recibido. La reacción de Washington, materializada el 3 de enero de 2026, no debe interpretarse como un gesto improvisado ni como una mera demostración de poderío militar. El desplazamiento del tablero geopolítico hacia el Caribe marcó una línea de partida en una serie de eventos que definirán el futuro del hemisferio. La Doctrina Monroe dejó de operar como marco discursivo y pasó a expresarse como doctrina de acción. Bajo el paraguas de la Operation Southern Spear, el despliegue del USS Gerald R. Ford y su grupo de ataque frente a las costas de Venezuela no buscaba iniciar un conflicto abierto, sino establecer límites claros a la penetración estratégica de potencias extrahemisféricas en el entorno inmediato de Estados Unidos.

La fase siguiente, ejecutada bajo la Operation Absolute Resolve, profundizó esa lógica. Desde la Casa Blanca, la captura de Nicolás Maduro no se lee como la simple caída de un brutal dictador incómodo, sino como la neutralización de un nodo estratégico que articulaba el contrabando de petróleo, el manejo de la deuda, las alianzas extrahemisféricas enemigas de Washington y las economías criminales que aún subsisten en el corazón del Caribe.

Al ejecutar una decapitación quirúrgica que traslada al exmandatario de Miraflores a un estrado de la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York, Washington envía tres mensajes simultáneos: que está dispuesto a intervenir directamente para impedir que China consolide un proveedor de crudo barato y políticamente alineado en su “patio trasero”; que no tolerará plataformas de convergencia entre Pekín, Teherán, Moscú y redes ilícitas en su esfera tradicional de influencia; y que la Doctrina Monroe, reescrita en la Estrategia de Seguridad Nacional de 2025, ya no es una nostalgia doctrinal, sino un marco operativo. “Fue un aviso a los navegantes” de una maniobra geopolítica con alto impacto.

El “madurismo sin Maduro” que queda atrás no es un vacío de poder, y al mejor estilo de Max Weber, es un régimen descabezado, obligado a reacomodar sus élites militares, partidistas y económicas bajo presión externa, con menos margen frente a los Estados Unidos y menor capacidad de ofrecer a China y en parte a Rusia, el mismo nivel de lealtad estratégica, convirtiéndose en advertencia práctica para cualquier gobierno latinoamericano que crea que puede desafiar simultáneamente a Washington y apostar su futuro a la protección de Pekín.

Vistas en espejo y en un plano totalmente comparativo, las maniobras de “Justice Mission2025” alrededor de Taiwán y la Operation Southern Spear en el Caribe obedecen a la misma lógica de fondo: demostrar que cada potencia está dispuesta a defender su espacio vital, sus rutas estratégicas y su esfera de influencia ampliada. China ensaya un bloqueo calibrado sobre una isla que es, a la vez, corazón tecnológico y símbolo político; Estados Unidos despliega su poder naval y multidominio frente a un régimen que considera pieza de una penetración extrahemisférica que vulnera la reedición monroísta de su hegemonía regional. En ambos casos, el mensaje es nítido: el tiempo de la ambigüedad estratégica se acorta y la competencia deja de ser solo comercial o diplomática para adoptar una textura crecientemente militarizada.

Mientras estas demostraciones de fuerza se desarrollaban en extremos opuestos del planeta, Colombia no ocupaba titulares ni concentraba flotas. Sin embargo, sería un error leer su papel como marginal. Colombia es hoy uno de los espacios estratégicos más sensibles del hemisferio occidental, no por lo que exhibe, sino por lo que permite, condiciona y proyecta. Su valor no reside únicamente en la geografía —puente natural entre el Caribe, el Pacífico y Sudamérica— sino en su función estructural dentro de la arquitectura de seguridad estadounidense y al mismo tiempo un conjunto de planos de oportunidad, esto Washington lo sabe perfectamente. Para China Colombia es, en términos prácticos, una de las plataformas más confiables y de alta proyección geopolítica en una región que vuelve a ser concebida como clave en las esferas vitales de muchas potencias. Sin embargo, es fundamental tener presente que el pulso entre Washington y Pekín no termina en el Caribe ni en el estrecho de Taiwán: sus ondas de choque ya se sienten en Europa, en el Oriente Medio y hasta en el hielo del Ártico. Trump ha comenzado a mover las piezas con una lógica que va mucho más allá de la retórica sobre dictaduras y narcoterrorismo: utiliza el petróleo como arma estratégica para apretar a China y reordenar la arquitectura regional bajo intereses convergentes en Washington.

El control de Venezuela es un golpe directo al cordón umbilical energético entre Caracas y Pekín: China llegó a comprar más de la mitad del crudo exportado por Maduro, buena parte en pago de deuda, y ahora se encuentra ante un bloqueo que desvía hasta decenas de millones de barriles hacia empresas estadounidenses, que deciden cuánto se produce, a quién se vende y en qué condiciones. Al mismo tiempo, la nueva estrategia para Irán retoma la “máxima presión” con un giro más nítido: impedir que el segundo gran proveedor descontado de crudo a China pueda seguir usando redes de evasión de sanciones y triangulación con Venezuela, combinando sanciones financieras, sabotaje a las rutas logísticas y la amenaza explícita de ataques a la infraestructura petrolera iraní, mientras Israel actúa como punta de lanza militar y política en el teatro regional.

De este modo, tras limpiar el tablero en el Caribe, la Casa Blanca busca cerrar la pinza en el Golfo Pérsico, reduciendo al mínimo el margen de maniobra energético de Pekín y aspirando a reposicionarse como árbitro de precios y rutas del petróleo mundial. Sin embargo, sería un error interpretar este pulso como una confrontación confinada a Asia y al hemisferio occidental. La rivalidad entre Estados Unidos y China se despliega hoy como una secuencia geográfica coherente, donde cada región cumple una función específica. Europa no es el epicentro de la competencia sistémica, sino su frente de desgaste.

Mientras tanto, la guerra en Ucrania, más allá de su tragedia humana y territorial, ha operado como un mecanismo prolongado de presión estratégica sobre Rusia, al tiempo que ha obligado a las economías europeas a reconfigurar de manera abrupta su dependencia energética, su industria de defensa y su autonomía política.

Las declaraciones cruzadas en el Foro Económico Mundial en Davos Suiza el pasado 21 de enero, no deben interpretarse como un simple desacuerdo entre aliados, sino como la manifestación explícita de un reordenamiento estratégico ya en marcha. El presidente Donald Trump fue el más claro al plantear negociaciones inmediatas sobre Groenlandia y la propuesta de una Junta de Paz que, en la práctica, desplace el papel de la ONU como árbitro central en el mundo: con estos gestos trasladó la lógica de la Doctrina Monroe fuera de su geografía histórica y la convirtió en un principio operativo global, donde la seguridad estadounidense se erige como el criterio legítimo para redefinir soberanías en espacios críticos frente a China y Rusia.

La reacción europea fue de incomodidad, pero no de ruptura. Frente a las declaraciones de Washington en Davos, las capitales europeas optaron por una respuesta calibrada: defender principios formales —integridad territorial, reglas comerciales, autonomía estratégica— en algunos casos sugirieron preparar la “Bazuka comercial”, sin escalar el desacuerdo hacia una confrontación abierta. El mensaje fue inequívoco: Europa entiende que la lógica de la protección ha cambiado y que el acceso al paraguas estratégico estadounidense ya no es automático ni gratuito. El comercio dejó de ser un espacio neutral y pasó a integrarse en una arquitectura de poder donde aranceles, seguridad y alineamientos políticos convergen. En conjunto, Davos confirmó que la Doctrina Monroe ha mutado en alcance y método: ya no se limita a blindar el hemisferio occidental, sino que se proyecta sobre entornos estratégicos ampliados, utilizando el mercado, la seguridad y la presión económica como instrumentos para forzar alineamientos funcionales en una competencia global cada vez menos regulada. En ese escenario, Washington ha logrado algo que Pekín observa con atención: mantener a Europa alineada, cohesionada y absorbida en un conflicto de alta intensidad que consume recursos, atención estratégica y capital político, sin arrastrar directamente a China al enfrentamiento. El continente europeo funciona, así como un espacio de contención indirecta, donde el equilibrio no se busca mediante victorias decisivas, sino a través del desgaste controlado y la prolongación del conflicto.

De regreso a América Latina, el hemisferio se ha convertido en uno de los principales escenarios de la competencia geoeconómica entre Estados Unidos y China, no mediante despliegues militares, sino a través del comercio, el financiamiento y la infraestructura crítica. En las dos últimas décadas, China ha canalizado hacia la región volúmenes masivos de intercambio, préstamos e inversiones concentradas en energía, minería, transporte, telecomunicaciones y logística. El efecto es estructural: Pekín se ha consolidado como el segundo socio comercial de América Latina y el primero de Sudamérica, desplazando a Estados Unidos en economías clave y reconfigurando flujos comerciales y alineamientos estratégicos a largo plazo mediante megaproyectos de infraestructura. Brasil, Chile, Perú y Ecuador y la misma argentina de Milei son ejemplos tácitos de una inversión cercana a 500 mil millones de dólares en las últimas dos décadas.

Para Washington, el desafío no radica solo en el volumen del capital chino, sino en su arquitectura financiera y sus efectos políticos. Experiencias como la de Sri Lanka operan como advertencia: cuando el endeudamiento opaco se combina con asimetrías de poder, la inversión puede derivar en pérdida de control soberano sobre activos críticos. En ese marco, la Doctrina Monroe reconfigurada no busca expulsar a China de la región —una tarea inviable—, sino contener la traducción de su presencia económica en influencia política irreversible. América Latina deja así de ser un espacio periférico y se convierte en retaguardia estratégica, donde la competencia se define por el control de nodos críticos cuando las deudas vencen.

En este tablero global en recomposición, Colombia no es un actor menor ni un espectador pasivo. Es uno de los pocos países de América Latina que concentra simultáneamente valor geográfico, peso político, capacidad institucional y proyección estratégica, lo que la convierte en una pieza de alto interés tanto para Washington como para Pekín. Para Estados Unidos, Colombia sigue siendo el principal socio estratégico y al mismo tiempo un punto de anclaje para la estabilidad en un hemisferio crecientemente fragmentado. No nos podemos llamar a engaños: la historia reciente de Colombia sería muy distinta sin el apoyo recibido de Estados Unidos, materializado en el Plan Colombia. En el otro extremo para China, representa una frontera aún abierta donde la infraestructura, el comercio y el financiamiento podrían erosionar, por primera vez, el corazón de la arquitectura hemisférica estadounidense.

En ese contexto y con amplias expectativas clavadas en el futuro, la visita del presidente Gustavo Petro en el ocaso de su gobierno a la Casa Blanca el próximo 2 de febrero, trasciende cualquier gesto protocolario. Se trata de una audiencia estratégica observada con atención en ambas capitales, donde se pondrá a prueba si Colombia comprende —y asume— el momento histórico que atraviesa el sistema internacional. En un escenario de competencia abierta entre grandes potencias, la ambigüedad a solo 6 meses que restan de gobierno, ya no es una política viable: es una forma silenciosa de perder margen de maniobra con consecuencias aún por descubrir.

El contexto no es cómodo. Las fricciones previas entre Trump y Petro, los cruces verbales y la desconfianza acumulada convierten el encuentro en un ejercicio de rendición de cuentas más que en una conversación entre aliados. En el Salón Oval y conforme a sus intereses, no se evalúan discursos ni afinidades ideológicas, ni frases grandilocuentes, sino resultados, cifras certeras aterrizadas y no maquilladas, totalmente alineadas a una realidad innegable y totalmente coherentes a lo que en el territorio se predica y vive. Es innegable que temas tales como el Narcotráfico, la migración ilegal, la paz total fracasada, Venezuela y sus grupos criminales tutelados, y los vínculos de Colombia con China no serán temas secundarios, sino indicadores directos de confiabilidad estratégica.

Corresponderá entonces al próximo gobierno de Colombia enfrentar, en última instancia, una decisión histórica. Puede asumir su condición de Estado bisagra consciente, capaz de cooperar, diversificar su economía y negociar sin subordinación, o puede convertirse en un simple espacio de disputa donde otros deciden. La pregunta que cierra esta columna no es quién ganará la pugna entre Estados Unidos y China, sino qué países conservarán la capacidad de decir SI cuando conviene y NO cuando es necesario.

Colombia, todavía, está a tiempo de ser uno de ellos.

Tomado de: https://www.semana.com/opinion/articulo/colombia-entre-dos-fuegos-de-la-geopolitica-mundial-entre-la-doctrina-monroe-y-la-ofensiva-china/202659/

Vicealmirante (RA) Antonio José Martínez Olmos

NOTA:

 

 


domingo, 25 de enero de 2026

El Ejército reacciona a la portada de SEMANA sobre presuntas irregularidades con los dineros de las recompensas; esto señaló la institución

 

Los recursos salen de los llamados gastos reservados, fondos que se manejan con confidencialidad, lo que hace más difícil detectar las irregularidades. SEMANA reveló en exclusiva lo que está ocurriendo.

El Comando del Ejército Nacional respondió a la portada de SEMANA con un comunicado de seis puntos. En este, la institución da su versión sobre las denuncias de este medio alrededor de una olla podrida, en la cual oficiales y suboficiales se estarían apropiando de dineros de gastos reservados, destinados al pago de recompensas y a evitar actos terroristas en el país.

Se trata de un voluminoso expediente, hoy en poder de la Fiscalía y revelado por este medio. Sobre este, el Comando del Ejército asegura estos seis elementos:

“1. En razón a los hechos relacionados con las presuntas irregularidades respecto del uso indebido y destinación de los recursos de gastos reservados, pago de recompensas y elaboración de informes de inteligencia derivados de operaciones militares, previa verificación de las autoridades competentes y de control interno de la institución, se pudo corroborar el absoluto cumplimiento de la normatividad vigente y apego a las directrices y lineamientos institucionales, respetando en todo momento los principios de legalidad, legitimidad y transparencia.

 

2. Con relación a la operación militar en la que fue neutralizado alias el Paisa Duber que, a la fecha, no se ha realizado el pago de recompensa alguna por concepto de la información que condujera a la neutralización de este objetivo militar de alto valor estratégico, toda vez que se encuentran en trámite y cumplimiento los procedimientos legales establecidos por el Ministerio de Defensa Nacional para el pago de recompensas.

3. Como lo señala el artículo publicado, estas presuntas irregularidades ya fueron puestas en conocimiento de la Fiscalía General de la Nación, autoridad que adelanta las investigaciones correspondientes, junto con los demás organismos de control del Estado. Así mismo, en el marco del principio de colaboración armónica, el Ejército Nacional ha brindado los apoyos necesarios para el acceso a la información requerida, conforme a los protocolos legales y de seguridad establecidos.

4. Simultáneamente a la acción del ente investigador, cada unidad militar comprometida en los presentes hechos ordenó, en el marco de sus competencias legales, la apertura de las investigaciones administrativas y disciplinarias internas, ello en aras de verificar y constatar la veracidad de la información y la posible responsabilidad individual de cada uno de los miembros del Ejército Nacional referenciados en los hechos objeto de denuncia.

5. El Ejército Nacional ha impartido órdenes e instrucciones claras para garantizar la protección institucional de los uniformados que, en cumplimiento de su deber pongan en conocimiento posibles irregularidades y/o novedades, rechazando de manera categórica cualquier forma de represalia, presión o persecución interna.

 

6. Este Comando ha implementado los mecanismos adicionales de verificación, supervisión y control a través de la Inspección General, orientados a reducir riesgos operacionales y administrativos, reforzando la separación de funciones, la trazabilidad documental y la rendición de cuentas, sin afectar la eficacia operacional ni la seguridad nacional”.

Tomado de: https://www.msn.com/es-co/noticias/nacional/el-ej%C3%A9rcito-reacciona-a-la-portada-de-semana-sobre-presuntas-irregularidades-con-los-dineros-de-las-recompensas-esto-se%C3%B1al%C3%B3-la-instituci%C3%B3n/ar-AA1UTEJ7?ocid=msedgntp&pc=U531&cvid=6975f4c199264405917988343e47a158&ei=21

 

NOTA:

 



martes, 20 de enero de 2026

Mindefensa anuncia inversión de más de 6.3 billones de pesos para el desarrollo del proyecto ‘Escudo Nacional Antidrones’

 

Con el objetivo de entregar nuevas herramientas a los organismos de seguridad del país, el Ministerio de Defensa anunció que comenzará una nueva estrategia para la seguridad y defensa nacional a través del proyecto Escudo Nacional Antidrones.

Esta iniciativa, valorada en cerca 6.2 billones de pesos, busca proteger a la Nación frente al nuevo desafío de los drones

La cartera de Defensa destaca que la iniciativa está valorada en cerca de 6.2 billones de pesos y busca proteger a la Nación frente al nuevo desafío que representan los drones y su empleo para acciones criminales por parte de estructuras narcoterroristas.

“Este grupo tiene tres líneas estratégicas: legislación y doctrina, entrenamiento y operaciones, y tecnología. Este proyecto contará con el acompañamiento del grupo de transparencia del Ministerio de Defensa Nacional, así como con una empresa especializada en contratación estatal”, señaló el ministro de Defensa, Pedro Sánchez

En otro apartado del comunicado de prensa, el Ministerio de Defensa destaca que, para el proyecto Escudo Nacional Antidrones, se ha creado un equipo multidisciplinario integrado por hombres y mujeres de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional, quienes aportarán su conocimiento operativo y su experiencia para desarrollar y validar todas las especificaciones técnicas de esta herramienta.

Para esta iniciativa fue creado un equipo multidisciplinario de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional
Las empresas y países interesados en este proyecto podrán asistir a una reunión el próximo viernes 16 de enero a las 9:00 de la mañana en las instalaciones del Ministerio de Defensa Nacional, para ampliar la información y ajustar las propuestas que cada uno quiera plantear.

Condiciones del proyecto

  • El contrato será de Gobierno a compañía, pero con acompañamiento del país o Estado al cual pertenece.
  • Se llevará a cabo una contratación directa.
  • Se negociará con los fabricantes o los representantes legales directos de cada una de las compañías, pero también con el acompañamiento de las embajadas de los países a los cuales pertenecen dichas compañías.
  • Se deberá garantizar la actualización permanente, el entrenamiento y la capacitación de instructores, tanto para las operaciones como para el mantenimiento de los equipos.
  • No se recibirán ofertas de empresas integradoras o comercializadoras. Además, el diálogo entre las diferentes ofertas será exclusivamente con el equipo de drones y antidrones.
  • Las pruebas de los equipos que sean eventualmente adquiridos se realizarán en el ambiente operacional, con las condiciones y particularidades colombianas.
  • Las ofertas y propuestas se deberán presentar conforme a los procedimientos contractuales establecidos por la ley y serán evaluadas por los equipos técnicos, económicos y jurídicos.

 

Tomado de: https://www.msn.com/es-co/noticias/nacional/mindefensa-anuncia-inversi%C3%B3n-de-m%C3%A1s-de-63-billones-de-pesos-para-el-desarrollo-del-proyecto-escudo-nacional-antidrones/ar-AA1TWSj6?ocid=BingNewsSerp

 

 

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lunes, 19 de enero de 2026

Del primer ataque con dron en 2024 a 396 en 2025: qué cambió.


 

Créditos: Inteligencia Artificial

El uso de drones con explosivos pasó de excepción a rutina: el consolidado registra 396 ataques en 2025 y alerta por su costo humanitario.

La violencia armada en Colombia incorporó en poco tiempo un recurso que antes era marginal: drones adaptados para lanzar explosivos. Un consolidado de registros afirma que 2025 contabiliza 396 ataques con drones. No es un detalle menor: la cifra muestra que la tecnología ya no aparece como rareza, sino como parte del repertorio del conflicto.

Del primer ataque a una rutina de guerra

El punto de partida se ubica el 26 de abril de 2024 en el Batallón de Policía Militar Las Vegas, en Argelia (Cauca), hecho atribuido a la estructura Carlos Patiño. Desde ahí, la curva cambió rápido: lo que era excepcional pasó a repetirse con regularidad. En promedio, el registro sugiere un ritmo cercano a un ataque cada 1 día y 13 horas, con momentos de mayor intensidad en los que se roza 1,5 ataques diarios. Dicho de otra forma: ya no se trata de “eventos aislados”, sino de una práctica que se sostiene.

¿Qué revela sobre las dinámicas de la violencia?

El uso de drones introduce dos cambios visibles. Primero, la distancia: permite golpear sin exposición directa, bajando el riesgo inmediato para quien ataca. Segundo, la flexibilidad: un dron comercial modificado puede ajustarse a objetivos distintos según el momento, desde presión sobre la fuerza pública hasta acciones que buscan impacto psicológico en comunidades.

También cambia el “dónde”. Un caso reportado en El Plateado (Argelia), con civiles heridos y la muerte de un menor, dejó en evidencia que el riesgo no se queda en instalaciones militares. En la práctica, esta herramienta se adapta a la lógica del control territorial: castigar presencia estatal, disputar corredores, intimidar, o marcar dominio en zonas donde la confrontación ya existe.

Las cifras del salto

En 2024 se reportaron 115 ataques o incidentes con drones. En 2025, el aumento se volvió inocultable: para julio, ya se hablaba de 288 ataques en ese año, es decir, más del doble de todo 2024 (un incremento de alrededor de 150% frente al total anual previo), incluso sin contar el segundo semestre. Con la actualización del 14 de enero de 2026, el acumulado llegó a 396 ataques y 311 afectaciones.

En víctimas, el consolidado discrimina así: 1 civil asesinado y 43 civiles heridos; 16 militares asesinados y 207 militares heridos; 2 policías asesinados y 41 policías heridos. La lectura es clara: el impacto no es solo operativo, también es humanitario.

Respuesta estatal y límites del antidron

La respuesta ha girado hacia tecnología antidron, entrenamiento y ajustes operacionales. El problema es estructural: la relación costo-beneficio favorece al atacante. Adaptar un dron suele ser barato; neutralizarlo de forma sostenida, caro y logísticamente complejo. Por eso, el indicador relevante en 2026 no será solo cuántos ataques ocurren, sino si se logran medidas de prevención, protección de infraestructura crítica y reducción del riesgo para comunidades, especialmente en los territorios donde esta modalidad ya dejó de ser novedad y empezó a funcionar como rutina.

Tomado de: https://www.kienyke.com/colombia/del-primer-ataque-con-dron-en-2024-396-en-2025-que-cambio

 

NOTA:

'Iván Mordisco' llama a una alianza con el ELN y la Segunda Marquetalia

https://www.kienyke.com/colombia/ivan-mordisco-llama-una-alianza-con-el-eln-y-la-segunda-marquetalia