Créditos: Inteligencia Artificial
El
uso de drones con explosivos pasó de excepción a rutina: el consolidado
registra 396 ataques en 2025 y alerta por su costo humanitario.
La
violencia armada en Colombia incorporó en poco tiempo un recurso que antes era
marginal: drones adaptados para lanzar explosivos. Un consolidado de registros
afirma que 2025 contabiliza 396 ataques con drones. No es un detalle menor: la
cifra muestra que la tecnología ya no aparece como rareza, sino como parte del
repertorio del conflicto.
Del
primer ataque a una rutina de guerra
El
punto de partida se ubica el 26 de abril de 2024 en el Batallón de Policía
Militar Las Vegas, en Argelia (Cauca), hecho atribuido a la estructura Carlos
Patiño. Desde ahí, la curva cambió rápido: lo que era excepcional pasó a
repetirse con regularidad. En promedio, el registro sugiere un ritmo cercano a
un ataque cada 1 día y 13 horas, con momentos de mayor intensidad en los que se
roza 1,5 ataques diarios. Dicho de otra forma: ya no se trata de “eventos
aislados”, sino de una práctica que se sostiene.
¿Qué
revela sobre las dinámicas de la violencia?
El
uso de drones introduce dos cambios visibles. Primero, la distancia: permite
golpear sin exposición directa, bajando el riesgo inmediato para quien ataca.
Segundo, la flexibilidad: un dron comercial modificado puede ajustarse a
objetivos distintos según el momento, desde presión sobre la fuerza pública
hasta acciones que buscan impacto psicológico en comunidades.
También
cambia el “dónde”. Un caso reportado en El Plateado (Argelia), con civiles
heridos y la muerte de un menor, dejó en evidencia que el riesgo no se queda en
instalaciones militares. En la práctica, esta herramienta se adapta a la lógica
del control territorial: castigar presencia estatal, disputar corredores,
intimidar, o marcar dominio en zonas donde la confrontación ya existe.
Las
cifras del salto
En
2024 se reportaron 115 ataques o incidentes con drones. En 2025, el aumento se
volvió inocultable: para julio, ya se hablaba de 288 ataques en ese año, es
decir, más del doble de todo 2024 (un incremento de alrededor de 150% frente al
total anual previo), incluso sin contar el segundo semestre. Con la
actualización del 14 de enero de 2026, el acumulado llegó a 396 ataques y 311
afectaciones.
En
víctimas, el consolidado discrimina así: 1 civil asesinado y 43 civiles
heridos; 16 militares asesinados y 207 militares heridos; 2 policías asesinados
y 41 policías heridos. La lectura es clara: el impacto no es solo operativo,
también es humanitario.
Respuesta
estatal y límites del antidron
La
respuesta ha girado hacia tecnología antidron, entrenamiento y ajustes
operacionales. El problema es estructural: la relación costo-beneficio favorece
al atacante. Adaptar un dron suele ser barato; neutralizarlo de forma
sostenida, caro y logísticamente complejo. Por eso, el indicador relevante en
2026 no será solo cuántos ataques ocurren, sino si se logran medidas de
prevención, protección de infraestructura crítica y reducción del riesgo para
comunidades, especialmente en los territorios donde esta modalidad ya dejó de
ser novedad y empezó a funcionar como rutina.
Tomado
de: https://www.kienyke.com/colombia/del-primer-ataque-con-dron-en-2024-396-en-2025-que-cambio
NOTA:
'Iván
Mordisco' llama a una alianza con el ELN y la Segunda Marquetalia
https://www.kienyke.com/colombia/ivan-mordisco-llama-una-alianza-con-el-eln-y-la-segunda-marquetalia
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