En
2004 empezaron los planes para hacer un tren de alta velocidad entre Rio y Sao
Paulo, pero se ha ido cancelando y retomando; ahora parece la definitiva y
llegaría en 2032.
Si
vemos la lista de los países con más líneas de tren de alta velocidad, China es
la que corta el bacalao, con Europa y Japón también en la cresta de la ola. Sin
embargo, América del Sur es un territorio que ni pincha ni corta. Eso está a
punto de cambiar y, aunque hay varios proyectos en diferentes países, el primer
tren de alta velocidad de América del Sur estará en Brasil.
Y
promete revolucionar el transporte en uno de los corredores clave del país.
No
es territorio de trenes (rápidos). Conectar América del Sur por tren es
extremadamente complicado. No sólo tienen una topografía compleja con montañas
y selvas a sortear, sino una enorme dispersión geográfica, inestabilidad
política en algunos países y unas prioridades que han ido cambiando con los
diferentes gobiernos.
Actualmente,
el territorio está experimentando una revolución. Hay países como México o
Chile que están haciendo la guerra por su cuenta con proyectos internos, pero
también un proyecto conocido como ‘Corredor Ferroviario Bioceánico’ que unirá
Pacífico y Atlántico y conectará el puerto de Santos en Brasil con el de
Bayóvar en Perú. Aparte de esa línea, Brasil tiene sus propios planes.
El
TAV brasileiro. El proyecto de la alta velocidad brasileña no está exento de
polémica. El TAV (o Tren de Alta Velocidad) comenzó a gestarse en 2004.
Bautizado como ‘Expreso Bandeirantes’, la idea era que conectara São Paulo con
Campinas. No llegó a nada y en 2007 se archivó, pero con la llegada de Lula da
Silva y la perspectiva del Mundial de Fútbol 2014, se relanzó.
Habría
sido el marco perfecto, pero tampoco se cumplieron las fechas y, de perdidos al
río: nos lo llevamos a 2016 para los Juegos Olímpicos de Río. Spoiler: salió
mal debido a problemas de financiación, dudas sobre la rentabilidad y,
evidentemente, una falta de interés del sector privado que no veía claro cómo
recuperar la inversión.
De
la manera que sea, el de Brasil y otros proyectos parece que empiezan a dar
forma al futuro ferroviario de una América Latina que tiene planes desde hace
décadas, pero que por diversos motivos no han terminado de cuajar.
Cronología.
Habría sido el primer tren de alta velocidad de América del Sur, pero parece
que no había dicho su última palabra, pues en 2023, la empresa privada TAV
Brasil obtuvo por parte de la Agencia Nacional de Transportes Terrestres la
autorización para unir las principales ciudades del país: Río de Janeiro y Sao
Paulo.
La
concesión de 99 años les permiten planificar, construir y operar la línea que,
si todo va bien, conectará las dos ciudades con paradas intermedias entre Sao
José dos Campos y Volta Redonda. La inversión no está clara y se estima en unos
60.000 millones de reales, que son unos 11.000 millones de euros, y apuntan a
un precio del billete alrededor de los 85 euros por trayecto completo. TAV
Brasil ha anunciado el siguiente calendario:
· Finales de 2026 para la conclusión de los estudios de
viabilidad.
· 2027 como inicio de la construcción.
· 2032 como puesta en servicio comercial.
El
tren. La intención es que la máquina alcance velocidades de 320 km/h que
cumplirían de sobra con lo que se considera el estándar de la alta velocidad
(250 km/h) y permitirá recorrer los 400 kilómetros entre las dos megaurbes en
apenas una hora y cuarenta y cinco minutos. Se trata de una reducción
considerable respecto a un trayecto actual por carretera que toma unas seis
horas.
Intereses. La
gran pregunta es quién construirá el sistema… y los trenes.
Se
trata de un proyecto en el que hay mucho en juego y, como en otras partes del
mundo, la geopolítica juega un papel importante.
Históricamente,
el proyecto ha captado el interés de empresas como la española CAF o la
francesa Alstom (en liza ahora mismo por el tren en belga), pero también de
Siemens y otras compañías punteras del sector.
TAV
Brasil no ha cerrado puertas y está hablando tanto con empresas españolas como
fondos árabes y, cómo no, con una China que ese está convirtiendo en una piedra
de toque a nivel mundial en el segmento ferroviario. Están revolucionando
África, tienen presencia en el despliegue de la línea que cruzará América del
Sur de Brasil a Perú y agenciarse una parte del pastel de la alta velocidad
brasileña supondría otro lucrativo golpe sobre la mesa.
De
la manera que sea, el de Brasil y otros proyectos parece que empiezan a dar
forma al futuro ferroviario de una América Latina que tiene planes desde hace
décadas, pero que por diversos motivos no han terminado de cuajar.
Tomado
de: https://www.xataka.com/transporte/brasil-lleva-20-anos-persiguiendo-al-tren-alta-velocidad-ahora-tendra-primero-america-sur
NOTA:
Gracias
por sus comentarios
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