La compra de 17 aviones de
combate a la empresa sueca Saab está en el ojo del huracán, por cuenta del
severo déficit financiero que traviesa el Gobierno Nacional y las relaciones
políticas con ese país escandinavo, donde la primera dama Verónica Alcócer terminó
viviendo en medio de lujos que nadie sabe cómo paga, después de su separación
del presidente Gustavo Petro.
De acuerdo con el Gobierno
Nacional, la inversión total fue de $16.5 billones de pesos, que no solo cubren
las aeronaves, sino su respectivo armamento, software, radares, un centro de
simulación y entrenamiento, repuestos, capacitaciones a pilotos y técnicos.
En palabras del presidente
Petro, el contrato se hizo por $13.7 billones de pesos ($3.135 millones de
euros), “sin embargo se destinaron $16.5 billones de pesos según proyecciones
macroeconómicas y variaciones del euro con el peso, ya que se va pagando con
vigencias futuras hasta el 2032. Las anualidades que se generen no las pagará
mi gobierno, pues hay 3 años de gracia”.
Es importante recordar que en
la carpeta del Ministerio de Defensa había otras opciones en carpeta para
reemplazar la flotilla obsoleta de los aviones Kfir, fabricados en los años 80
en Israel, y que ya cumplieron su periodo de obsolescencia.
Entre 2011 y 2025 se
analizaron ofertas para adquirir los F-16 de Estados Unidos; Rafale de Francia;
Eurofighter Typhoon de Reino Unido, España y Alemania; y el J-10CE, de China.
En primera instancia, varios
expertos señalaron que, comparado con esas aeronaves, el Gripen de la empresa
Saab es el menos poderoso, teniendo en cuenta el arsenal, la tecnología, la
potencia de vuelo y el hecho de que nunca ha sido probado en combate real. Sin
embargo, el Gobierno terminó inclinándose por esa oferta, ¿por qué?
De acuerdo con un documento
del Ministerio de Defensa, revelado por EL COLOMBIANO el pasado mes de julio,
entre las principales razones estuvieron la hora de vuelo más barata, su
capacidad para despegar en carreteras y pistas pequeñas, las ventajas de financiamiento
y unos beneficios sociales extra que prometieron los suecos.
“En la comparación de costos
de inversión, la alternativa de Gripen fue la más atractiva, dado que las otras
costaban casi el doble por cada avión (...). El costo de operación es mucho
menor (8.500 USD/hora de vuelo) en comparación con las alternativas (Rafale
28.000 USD/hora y F-16 12.000 USD/hora)”, indicó el informe del MinDefensa, con
el cual se justificó la compra.
Los analistas de esa cartera
recalcaron que el Gripen “puede aterrizar y despegar en pistas cortas y no
preparadas de 500 a 800 metros, lo que permite que opere a través de todo el
territorio nacional, aunque no haya bases aéreas establecidas (...). Tiene un
diseño de aviación abierta que facilita la actualización de capacidades, que
igual a un teléfono inteligente, permite actualizar aplicaciones sin necesidad
de modificar el hardware (...). Esto significa que este avión puede operar el
primer día de un conflicto, aprender y adaptar las aplicaciones de software
para asegurar una ventaja de combate para el segundo día”.
El contrato con los suecos
incluye tres años de gracia, es decir, que solo se exigirá el primer abono a
finales de 2028, una circunstancia que no pudieron igualar los franceses, los
estadounidenses y los demás europeos.
Con EE.UU. Los analistas de
esa cartera recalcaron que el Gripen “puede aterrizar y despegar en pistas
cortas y no preparadas de 500 a 800 metros, lo que permite que opere a través
de todo el territorio nacional, aunque no haya bases aéreas establecidas (...).
Tiene un diseño de aviación abierta que facilita la actualización de
capacidades, que igual a un teléfono inteligente, permite actualizar
aplicaciones sin necesidad de modificar el hardware (...). Esto significa que
este avión puede operar el primer día de un conflicto, aprender y adaptar las
aplicaciones de software para asegurar una ventaja de combate para el segundo
día”.
El contrato con los suecos
incluye tres años de gracia, es decir, que solo se exigirá el primer abono a
finales de 2028, una circunstancia que no pudieron igualar los franceses, los
estadounidenses y los demás europeos.
Con EE.UU., además, hubo tres
circunstancias que evitaron la concreción de un negocio, según fuentes
militares: la primera, que los aviones que ofrecían eran de segunda,
repotenciados; y la segunda, que esas aeronaves vienen con restricciones de
vuelo, pues la Casa Blanca exige que le compartan el itinerario y prohíbe usar
su arsenal en varios lugares, circunstancia que ya le ha generado
inconvenientes a la Fuerza Aérea de Chile.
El tercer factor no lo
reconocieron las fuentes, pero es de carácter político: el presidente Petro no
iba a asignarle un contrato millonario a un gobierno que lo señala de “líder
del narcotráfico”; además, los impedimentos de la Lista Clinton bloquearían
cualquier acuerdo comercial entre las partes.
Esta situación también le
arroja una sombra al negocio: los motores de los Gripen son fabricados por la
marca estadounidense General Electric, razón por la cual no se descarta un
problema de aprovisionamiento de este vital componente en el mediano plazo, si
continúa la crisis política entre Washington y Bogotá.
En el caso de la oferta china,
que dicho sea de paso llegó de manera tardía a mediados de ese año, su guerra
arancelaria con EE.UU. le daba un valor incierto a los precios, que podían
aumentar repentinamente en caso de la imposición de nuevos impuestos a los
productos importados desde el gigante asiático.
Saab también se ganó el
contrato por una hábil jugada, pues incluyó en su propuesta desarrollo
tecnológicos con enfoque social y de generación de empleo, que incluyen la
primera planta de producción de paneles solares en la región, plantas de agua
potable para La Guajira, la construcción parcial y dotación del hospital San
Juan de Dios, en Bogotá; y un centro de innovación tecnológica.
Uno de los cuestionamientos al
contrato fue el valor unitario por avión, pues los Rafale franceses rondaban
los US$210 millones, según las fuentes militares, mientras que los Gripen
salieron en US$215 millones.
A juicio de Petro, a ese valor
de las aeronaves suecas hay que sumarle los beneficios citados, “pues cada
avión viene con la integración de las máximas capacidades, no viene pelado como
se diría coloquialmente, también incluye un centro de simulación avanzada con 4
cabinas, armamento, integración de sensores, herramientas, bancos de
mantenimiento, entrenamiento a los pilotos y técnicos”.
¿Era necesaria la compra hoy
en día?
Esta es una de las preguntas
con la que más han fustigado al Gobierno. Para comenzar, un sector del
petrismo, encabezado por el congresista Iván Cepeda, siempre se opuso a la
compra de “máquinas de guerra”, pues considera que ese dinero se debe invertir en
otros rubros, como la educación
Desde el punto de vista
militar, la compra esa más que necesaria. El plan de reemplazo de la flota de
aviones Kfir lo planteó la Fuerza Aérea desde 2011, pero ese se fue retrasando,
ya que los gobiernos de Juan Manuel Santos e Iván Duque prefirieron repotenciar
las aeronaves viejas a comprar las nuevas, evitando el alto costo político de
un gasto semejantes en tiempos de los diálogos de paz con las Farc – para el
caso de Santos – y de los imprevistos económicos que provocó la pandemia del
coronavirus –en el caso de Duque-.
Aun así, al actual Gobierno se
le critica que al comienzo del mandato dejó vencer el 31 de diciembre de 2022
una partida de 678 millones de dólares que el Consejo Nacional de Política
Económica y Social (Conpes) había aprobado para la inversión militar (Documento
Conpes N°4078), y solo vino a firmar el contrato a finales de 2025, con las
elecciones presidenciales encima y un déficit fiscal histórico en las arcas
estatales.
Según el director de
Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía, el déficit fiscal será del 7,5 % del PIB en
2025, el segundo más alto de la historia (solo por debajo del 7,8% que se
registró en la pandemia); y en 2026 la cifra podría rondar el 8,1%.
A esto se suma que las
reformas tributarias que ha propuesto el Gobierno, para tratar de financiarse,
no han tenido acogida en el Congreso.
Según los acuerdos
contractuales con Saab, y los tres años de gracia pactados, el “chicharrón” de
pagar los aviones le corresponderá al próximo gobierno. Se espera que las
primeras aeronaves de la flota lleguen al país entre 2027 y 2028.
Justo en medio de los
cuestionamientos surgidos a este negocio, salió a la luz la situación con
Verónica Alcocer, quien ya no es la esposa de Petro, aunque no hayan firmado la
separación formal.
La prensa sueca publicó la
semana pasada que la Primera Dama se está dando una vida de lujos en Estocolmo,
sin que sea claro de dónde sale su sostenimiento.
La oposición política ha
insinuado alguna relación entre el millonario contrato y la estadía de Alcocer
en Suecia, aunque de momento no hay evidencias confirmadas de dicho nexo.
Tomado de: https://www.msn.com/es-co/noticias/other/la-telenovela-de-los-aviones-gripen-presuntos-sobrecostos-inconveniencia-en-pleno-d%C3%A9ficit-fiscal-y-la-sombra-de-la-primera-dama/ar-AA1QFZkP?ocid=msedgntp&pc=U531&cvid=e66848eb4f2b433bb8bfe6933c147b97&ei=87
NOTA:
No hay comentarios:
Publicar un comentario