martes, 3 de febrero de 2026

Aumento de masacres en 2026 evidencia fortalecimiento de grupos armados

 

Las masacres aumentaron en el inicio de 2026 en comparación con 2025, en donde fueron menos. EL NUEVO SIGLO consultó cuatro expertos en conflicto armado para consultar el porqué de ese aumento en este inicio de año

La búsqueda del control territorial, han generado que los grupos ilegales busquen el control por medio de la violencia. Foto: ENS

El inicio del segundo mes de 2026 llegó acompañado de una noticia que contradice cualquier expectativa de tranquilidad para el país. El domingo 1 de febrero se registró la primera masacre del mes y el número 13 en lo que va del año, una cifra que confirma que la violencia es una constante estructural y no un hecho aislado. Lejos de tratarse de solo asesinatos, estos crímenes responden a dinámicas profundas de control territorial, economías ilegales y ausencia estatal, que continúan cobrando la vida de civiles en distintas regiones.

El más reciente hecho ocurrió en el municipio de Mallama, departamento de Nariño. Hombres armados ingresaron a un bar ubicado en la vereda Chucunés y abrieron fuego contra tres personas que se encontraban departiendo en el lugar, causándoles la muerte. De acuerdo con el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), en la zona circulaban previamente panfletos con amenazas de grupos armados ilegales, lo que evidencia un alto nivel de tensión derivado de la disputa por el control del territorio.

Si se compara este panorama con el mismo periodo de 2025, el incremento resulta evidente. Para esta fecha del año pasado se habían documentado nueve masacres, una cifra ya alarmante, pero inferior a la registrada en 2026. El aumento refleja no solo una intensificación de la violencia, sino también la capacidad de los distintos grupos armados para expandir o reafirmar su dominio mediante el terror, especialmente en zonas rurales históricamente golpeadas por el conflicto.

Otros indicadores refuerzan esta preocupación. Indepaz reporta que en lo corrido de 2026 han sido asesinados nueve líderes sociales, mientras que entre enero y comienzos de febrero de 2025 la cifra ascendía a 21. En el caso de los firmantes del Acuerdo de Paz, hasta el momento no se han registrado asesinatos este año, en contraste con los diez casos reportados en el mismo periodo del año anterior. Aunque estas variaciones muestran comportamientos distintos según el grupo poblacional, no desdibujan el panorama general de inseguridad y riesgo en los territorios.

Con el fin de analizar las causas de este recrudecimiento y sus posibles implicaciones en el escenario electoral, EL NUEVO SIGLO consultó cuatro voces expertas: el docente investigador y analista del conflicto armado Néstor Rosanía, el promotor de paz Carlos Velandia, el excomisionado de paz Emilio Archila y el profesor de sociología de la UNAD Camilo Cruz.

Para el docente Néstor Rosanía, uno de los factores centrales es la transformación del conflicto armado. Según explica, “hay una descentralización del conflicto y cada grupo armado busca controlar territorios específicos”, lo que inevitablemente genera choques violentos. A esto señala una constante histórica: “la falta de presencia real del Estado en amplias zonas del país, donde la autoridad la ejercen los actores armados ilegales”.

En este contexto, las masacres se convierten en una herramienta de intimidación y control. Rosanía advierte que estas dinámicas tienen un impacto directo en los procesos democráticos, pues “el proselitismo armado se intensifica especialmente en las elecciones regionales”, aumentando el riesgo para líderes, candidatos y votantes.

El promotor de paz, Carlos Velandia, coincide en que las masacres no son hechos sin propósito. “Las masacres tienen un objetivo claro: aterrorizar, desplazar comunidades y facilitar el control territorial”, afirma. Para él, los actuales grupos armados operan como “señores de la guerra sin ideología”, motivados principalmente por el lucro y el dominio local. En ese sentido, explica que la violencia también cumple una función electoral, ya que “no buscan impedir las elecciones, sino dominar el territorio para imponer o favorecer candidatos afines”. Velandia subraya que hoy no existen proyectos insurgentes de toma del poder nacional, sino estructuras criminales que han entendido que el verdadero poder está en lo local, donde controlan economías ilegales, recursos públicos y comunidades enteras mediante el sometimiento.

Por su parte, el excomisionado de paz, Emilio Archila, sostiene que el aumento de las masacres responde a decisiones acumuladas en los últimos años. “Se debilitó la inteligencia de la Fuerza Pública, se desmontaron estrategias clave y se ignoraron alertas tempranas”, afirma. Archila reconoce que los grupos armados actuales “no tienen ningún límite en su accionar violento”, lo que agrava el riesgo de interferencia en las elecciones. Según señala, ya existen advertencias sobre zonas donde estos actores presionan líderes, restringen la competencia política y distorsionan la libertad del voto, sin que haya una respuesta estatal suficiente.

Por otro lado, el docente de la UNAD Camilo Cruz enmarca el fenómeno en una lectura más amplia y estructural. Para el sociólogo, “la violencia por control territorial tiende a intensificarse en periodos preelectorales”, debido a reacomodos criminales, expectativas de cambios en las políticas de seguridad y transformaciones en los negocios ilícitos. A esto se suman factores geopolíticos regionales, como las dinámicas en Ecuador, Venezuela y el Caribe, que alteran las rutas y disputas de los grupos armados. Cruz enfatiza que esta violencia busca “marcar el dominio a través del terror” y, aunque no siempre impacta de forma decisiva el resultado nacional de las elecciones, sí genera afectaciones profundas a nivel local, especialmente en zonas rurales, donde se vulnera el derecho al voto y a la participación política.

Tomado de: https://www.elnuevosiglo.com.co/nacion/aumento-de-masacres-en-2026-evidencia-fortalecimiento-de-grupos-armados-en-los-territorios

 

NOTA:

 


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