Sin embargo, expertos señalan que
no es tan fácil debido a las malas condiciones del gasoducto.
EFE
La reforma de la ley de
hidrocarburos en Venezuela ha creado expectativas en Colombia sobre una posible
participación de la petrolera estatal Ecopetrol en la reconstrucción del
sector, pero la oportunidad para el país está en la importación de gas, afirma
el experto Sergio Cabrales.
"Creo que hay diferentes
intereses y la batuta la tiene Estados Unidos con empresas como Chevron, Exxon
o Conoco Phillips que tienen la preferencia del Gobierno americano y el músculo
para eso", señala Cabrales, profesor de la Universidad de los Andes y uno
de los mayores conocedores del sector minero-energético regional, en una
entrevista con EFE.
Sergio Cabrales, profesor de la Universidad de los Andes. EFE© EFE
El presidente de Colombia,
Gustavo Petro, dijo el pasado 3 de febrero que en la reunión de ese día en la
Casa Blanca con su homólogo estadounidense, Donald Trump, le planteó la
posibilidad de que Ecopetrol participe en la reactivación económica de Venezuela.
Cabrales tampoco ve viable desde
el punto de vista técnico que su país refine crudo venezolano porque en ese
campo "la capacidad de Colombia ya está al tope" en sus dos
refinerías, la de Barrancabermeja, en el centro del país, y la de Cartagena, en
el norte.
"A Cartagena se puede traer
crudo de Venezuela pero poco; nuestra capacidad de refinación es relativamente
pequeña, de unos 450.000 barriles diarios", explica, y agrega: "El
que tiene capacidad de refinación es Estados Unidos, de 18 o 19 millones de
barriles al día".
Sin embargo, Cabrales considera
que la gran posibilidad para Colombia está en la importación a medio plazo de
gas de Venezuela con el fin de suplir la demanda interna ante la preocupante
caída de las reservas, que alcanzan para cerca de seis años más.
"Llevamos 12 años de caída
de las reservas, han bajado un 64 % porque estamos consumiéndolas todos los
años. Solamente un año, en 2021, las repusimos, pero de resto la adición de
reservas ha sido inferior al consumo", explica.
Los problemas del gasoducto
Cabrales subraya que aunque Venezuela tiene gas de sobra para
atender a Colombia, la tarea tampoco es tan fácil como lo plantea Petro, quien
el miércoles dijo en un discurso: "vamos a traer gas venezolano muchísimo
más barato", sin dar detalles.
La razón es que el Gasoducto Transcaribeño Antonio Ricaurte,
construido por los dos países en 2007, durante los Gobiernos de Álvaro Uribe y
Hugo Chávez, "hace 10 años no se utiliza, está parcialmente desmantelado y
las estaciones y toda la infraestructura están en bastante mal estado".
Ese gasoducto, de 224 kilómetros de longitud, surgió de un
acuerdo, "inicialmente para exportar gas de Colombia a Venezuela durante
cuatro años", con el fin de abastecer la ciudad de Maracaibo mientras se
desarrollaban infraestructuras internas, y luego se invertiría el flujo, pero
el plan se interrumpió años después.
"Colombia exportó gas a Venezuela, es el único momento
en que Colombia ha exportado gas. Y el negocio era que después Venezuela nos
iba a vender en cifras actuales entre un 15 y un 20 % de los requerimientos que
tenemos de gas, pero nunca nos vendieron el gas, nunca cumplieron su parte del
negocio", afirma.
Según el experto, por el abandono del lado venezolano
"en este momento técnicamente no hay forma de operar" el gasoducto.
"Del lado colombiano, que son como 88 kilómetros, se
necesita al menos un año de reparaciones para ponerlo a punto. Del lado
venezolano, que pueden ser cerca de 140 kilómetros desde la frontera hasta
Maracaibo, se necesitaría más tiempo de reparaciones, de reconstrucción de la
tubería", agrega.
Adicionalmente, "en Maracaibo no hay gas" porque
los yacimientos de Venezuela están costa afuera en Campo Perla, a 50 kilómetros
del continente, y ese gas "lo utilizan solamente para las térmicas"
de ese país, pero para exportarlo a Colombia "habría que bajarlo antes a
Maracaibo".
Campo Perla, operado por la española Repsol y la italiana ENI en sociedad con la venezolana Pdvsa, "tiene reservas de 16 terapiés cúbicos", lo que equivale a "2,5 veces las reservas de Sirius-2 (seis terapiés cúbicos)", el mayor yacimiento gasífero de Colombia, también costa afuera y explorado por Ecopetrol y la brasileña Petrobras, que se espera que comience a producir en 2030.
EFE
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