Podría generar un aumento de
hasta tres puntos porcentuales en la informalidad. Las microempresas, las más
afectadas.
El aumento de 23 por ciento
del salario mínimo que decretó el gobierno de Gustavo Petro, lo que representa
17,9 puntos porcentuales por encima de la inflación (5,10 por ciento), podría
generar una pérdida de hasta 600.000 empleos formales en el país.
Así lo asegura un informe del
centro de pensamiento Fedesarrollo, el cual indica que este incremento eleva
los costos de contratación de los trabajadores formales de las empresas de tal
forma que podría ser negativo.
“Podría incidir en las
decisiones de contratación, en la fijación de precios de bienes y servicios y
llevar al banco central a aumentar las tasas de interés. En consecuencia, puede
afectar el crecimiento de la economía”, se puede leer en el análisis firmado
por la economista Ximena Cadena.
En concreto, señala que las
empresas podrían reaccionar de diferente manera: desde reducir la demanda de
empleo formal hasta sustituirla por contratación informal, ajustar su planta de
personal o adoptar tecnologías que disminuyan la necesidad de mano de obra.
“Alternativamente, podrían
absorber parte del choque vía menores márgenes de ganancia, lo que afectaría la
inversión futura al reducir el retorno esperado y la capacidad de financiar
nuevos proyectos, o también podrían trasladar el mayor costo a los precios, con
efectos sobre la inflación”, explica el documento.
“Podría incidir en las
decisiones de contratación, en la fijación de precios de bienes y servicios y
llevar al banco central a aumentar las tasas de interés. En consecuencia, puede
afectar el crecimiento de la economía”, se puede leer en el análisis firmado
por la economista Ximena Cadena.
En concreto, señala que las
empresas podrían reaccionar de diferente manera: desde reducir la demanda de
empleo formal hasta sustituirla por contratación informal, ajustar su planta de
personal o adoptar tecnologías que disminuyan la necesidad de mano de obra.
“Alternativamente, podrían
absorber parte del choque vía menores márgenes de ganancia, lo que afectaría la
inversión futura al reducir el retorno esperado y la capacidad de financiar
nuevos proyectos, o también podrían trasladar el mayor costo a los precios, con
efectos sobre la inflación”, explica el documento.
En términos históricos, el
aumento de 23 por ciento de este 2026 corresponde al incremento real más alto
desde que se dispone de información comparable (1986), especialmente en un
contexto de inflación de un solo dígito. Además, ocurre en un contexto en el
que el crecimiento económico se ha venido acelerando frente a años anteriores y
la brecha del producto se encuentra cerca de cerrarse, lo que según
Fedesarrollo eleva el riesgo de presiones inflacionarias.
El impacto en las
microempresas
El problema se agrava aún más
por cuenta de que en Colombia el 95 por ciento del tejido empresarial está
conformado por microempresas. Por tanto, el análisis señala que el impacto
total del aumento del mínimo dependerá en buena medida de cómo estas se logren
ajustar.
Cabe resaltar que el margen de
maniobra que tienen es limitado y, según los cálculos de Fedesarrollo, suelen
tener ingresos mensuales de 10,2 millones de pesos y costos y gastos por 9,7
millones, lo que deja una utilidad operativa de 0,5 millones y un margen
operativo de 4,7 por ciento.
Sin embargo, con el aumento
del mínimo del 2026, proyectan que el gasto laboral de esa misma microempresa
pasaría de 2,4 millones a 2,8 millones de pesos mensuales y, lo que con todo lo
demás constante, dejaría un margen operacional de apenas 1,0 por ciento para
cubrir todas sus responsabilidades.
“Al generalizar este impacto
para toda la economía, el incremento del mínimo podría generar un aumento de
hasta tres puntos porcentuales en la informalidad y la pérdida de hasta 600.000
empleos formales frente a un escenario en el que el crecimiento del salario se
hubiera limitado al reconocimiento de la inflación y la productividad”, asegura
el informe.
Adicional a ello, indica que
un aumento “abrupto” del mínimo real podría elevar también los salarios
informales, propagando así el choque de costos a segmentos de la estructura
productiva con menor capacidad de absorberlos y aumentando el riesgo de destrucción
de empleo.
Sin embargo, con el aumento
del mínimo del 2026, proyectan que el gasto laboral de esa misma microempresa
pasaría de 2,4 millones a 2,8 millones de pesos mensuales y, lo que con todo lo
demás constante, dejaría un margen operacional de apenas 1,0 por ciento para
cubrir todas sus responsabilidades.
“Al generalizar este impacto
para toda la economía, el incremento del mínimo podría generar un aumento de
hasta tres puntos porcentuales en la informalidad y la pérdida de hasta 600.000
empleos formales frente a un escenario en el que el crecimiento del salario se
hubiera limitado al reconocimiento de la inflación y la productividad”, asegura
el informe.
Adicional a ello, indica que
un aumento “abrupto” del mínimo real podría elevar también los salarios
informales, propagando así el choque de costos a segmentos de la estructura
productiva con menor capacidad de absorberlos y aumentando el riesgo de destrucción
de empleo.
El golpe en la inflación y las
tasas
El documento también asegura
que el aumento de 23 por ciento del mínimo podría presionar la inflación debido
a que algunos precios y tarifas están indexados y al traslado de precios por
parte de las empresas, como respuesta al incremento de sus costos.
En específico, Fedesarrollo
estima que un aumento de 1 por ciento en el mínimo se traduciría en un
incremento de 0,10 puntos porcentuales en la inflación. Por ello, calculan que
un ajuste de 23 por ciento podría elevarla hasta 6,1 por ciento.
“En un entorno de mayores
presiones inflacionarias y expectativas crecientes, el Banco de la República
iniciaría un ciclo contractivo de la política monetaria e incrementaría la tasa
de interés”, se puede leer.
cisamente, la Junta Directiva
del Emisor anunció el viernes que elevaba las tasas de interés 100 puntos
básicos hasta el nivel de 10,25 por ciento. Fedesarrollo proyecta que los tipos
alcanzarían 11,25 por ciento hacia finales de 2026, es decir, 250 puntos
básicos por encima del nivel esperado si el mínimo se hubiera ajustado en línea
con la inflación y la productividad (8,75 por ciento).
Las finanzas también tendrían
un impacto con el aumento del 23 por ciento del mínimo, más si se tiene en
cuenta que en estos momentos el país atraviesa una crisis fiscal. El centro de
pensamiento afirma que una parte importante de las presiones estaría asociada
al gasto en pensiones y de personal, lo que en conjunto representó cerca de 30
por ciento del gasto primario entre 2021 y 2024.
En total, Fedesarrollo estima
que las presiones adicionales de gasto podrían llegar a 5,9 billones de pesos,
de los cuales 4,9 billones estarían asociados a pensiones y un billón a gasto
de personal.
Noelia Cigüenza Riaño
NOTA:
No hay comentarios:
Publicar un comentario