El
análisis de The Economist realizó un ejercicio comparativo a nivel global entre
las naciones con el mayor descuadre financiero frente al Producto Interno Bruto.
The
Economist, el mismo medio que hace un mes destacó a Colombia como uno de los
países de mayor crecimiento en Latinoamérica, ahora señala que, en una medición
entre 43 economías del mundo, el país tiene el segundo déficit fiscal con -7,5
% detrás de Egipto, en el ranking comparativo entre varias economías
desarrolladas y emergentes.
En
diciembre pasado, el medio británico elogiaba a la economía colombiana con una
notable recuperación en 2025, destacando globalmente con una expansión estimada
cercana al 3,4 % - 3,6 %. Señalaba que “este desempeño, es impulsado por el
consumo interno y el empleo”.
A
mediados de enero, el presidente Gustavo Petro aseguró que, gracias a la
declaratoria de emergencia económica, el país estaba reduciendo su déficit
fiscal.
The
Economist también informó que Colombia se consolidó como el cuarto país con la
deuda a 10 años más cara (12,4 %), el quinto con la inflación más elevada (5,1
%) y el tercero con mayor tasa de desempleo (8,9 %).
El
umbral
Estos
datos no son un asunto menor, especialmente porque la revista indicó que, pese
a que la mayoría de países con economías desarrolladas y emergentes procura
mantener su déficit fiscal por debajo de 3 % del PIB, considerado un estándar
de prudencia internacional, todavía existe un grupo de países que superó ese
umbral, entre los que se encuentra Colombia.
En
el primer lugar del listado, con el desajuste más severo, atribuido a las
devoluciones y al peso de la deuda externa, se ubicó Egipto, con un déficit del
-7,7 %.
Luego
de Colombia siguieron Polonia (-7 %), Brasil (-6,5 %), Estados Unidos (-5,9 %)
y Francia (-5,7 %). Muy de cerca aparecen China, Filipinas, Gran Bretaña,
Arabia Saudita y Tailandia, con déficits fiscales que oscilaron entre -5,6 % y
-5,3 %.
Al
respecto, Diego Montañez Herrera, analista económico y miembro del Grupo de
Coyuntura Económica de la Universidad Eafit, aseguró que, con ese frente
fiscal, no sorprende que los TES estén tan caros. "Si no les gusta The
Economist como fuente, también estimé a partir de bancos centrales: entre el 10
de enero de 2022 y 10 de enero de 2026, Colombia estuvo entre los países donde
más aumentó el rendimiento del bono soberano a 10 años (+4,3pp)", agregó.
El
gasto
Por
su parte, José Ignacio López, presidente del Centro de Estudios Económicos de
la ANIF, recordó que, desde 2023, había advertido sobre los problemas fiscales
que enfrentaría el Gobierno por acudir a "una estrategia equivocada que
buscaba reemplazar ingresos tributarios provenientes del sector petrolero con
fuentes inciertas que no se materializaron como los famosos litigios".
En
su hilo de hace tres años, López indicó que Colombia estaba acostumbrado a
vivir con un déficit fiscal relativamente persistente y, pese a ello, el país
había disminuido su prima de riesgo en comparación con el inicio de este siglo.
Dentro de sus perspectivas, también señaló que, sin incluir el costo fiscal que
las reformas anunciadas por el presidente Gustavo Petro, "el nivel de
gasto público de Colombia sería persistentemente más alto en los próximos años,
similar al de la pandemia".
Los
analistas coincidieron en que el desbalance de la economía colombiana se debe,
por un lado, a la presión que existe sobre las finanzas públicas, y advirtieron
que un desbalance fiscal y déficit tan alto llevan al Gobierno a endeudarse más
caro y pagar intereses mucho más altos para obtener recursos: todo esto en un
panorama en el que los mercados financieros se muestran cada vez menos amables
y más resistentes a las naciones con economías desordenadas.
Aun
así, la realidad puede ser distinta, pues una lectura de muy corto plazo puede
mostrar caídas puntuales en las permutas de incumplimiento crediticio (CDS, por
sus siglas en inglés) en dólares, pero no refleja el costo real de
financiamiento del Gobierno.
Así
lo explicó Montañez Herrera, quien sostuvo que el mejor termómetro es el costo
en pesos, medido a través de los TES, en particular el cero cupón a 10 años.
“Desde esa perspectiva, el costo ha aumentado de forma significativa desde 2022
y se mantiene elevado a lo largo de toda la curva (1, 5 y 10 años), como
muestran los datos del Banco de la República”, afirmó. En este mismo sentido,
Fitch Ratings prevé crecimiento del PIB del 2,7 % y déficit por encima del 6 %
para 2025.
De
hecho, si se revisan los datos desde el 3 de enero de 2022, cuando la tasa de
interés de los TES a 10 años se ubicaba en 8,63 %, se observa un incremento
cercano a 43,1 % frente al dato del 16 de enero de este año, cuando alcanzó
12,35 %. En otras palabras, el aumento fue de 372 puntos básicos.
Otro
impacto
Por
otra parte, el Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF), advirtió que el
aumento del 23 % en el salario mínimo para 2026, decretado por el Gobierno
mediante el Decreto 1469 de 2025, tendría un impacto significativo sobre las
finanzas públicas. Según estimaciones preliminares y parciales del Comité, la
medida elevaría el déficit fiscal en al menos $5,3 billones (0,3 % del PIB) en
2026 y en cerca de $8 billones (0,4 % del PIB) a partir de 2027.
El
CARF señaló que este mayor desbalance fiscal dificulta el retorno a la senda de
ajuste prevista en la Regla Fiscal y deteriora las perspectivas de
sostenibilidad de la deuda pública, en un contexto en el que la situación
fiscal es considerada crítica y el Gobierno ha declarado la emergencia
económica.
El menor recaudo ha agrandado el déficit./AFP
De
acuerdo con el Comité, el salario mínimo ha crecido en términos reales
—descontando la inflación— en promedio 1,2 puntos porcentuales en las últimas
dos décadas. Sin embargo, el incremento decretado para 2026 implica un
crecimiento real cercano a 18,5 %, muy por encima de ese promedio histórico.
El
análisis identifica varios canales de impacto sobre las cuentas públicas. En el
frente del gasto, el mayor salario mínimo incrementa las erogaciones asociadas
a las pensiones del régimen de prima media cercanas a un salario mínimo, con un
costo estimado de $4,7 billones, así como el gasto en salarios de los
funcionarios públicos que devengan ese nivel, calculado en $0,6 billones.
También afecta el gasto en bienes y servicios del Estado, como los contratos de
vigilancia y aseo.
n
materia de ingresos, el CARF estimó que, a partir de 2027, el mayor costo
salarial podría reducir el recaudo del impuesto de renta corporativo en
alrededor de $2,7 billones, como resultado de una menor rentabilidad de las
empresas. Este cálculo no incorpora posibles efectos sobre el empleo formal ni
un eventual impulso a la demanda agregada que podría atenuar parcialmente el
impacto fiscal.
El
Comité también advirtió que existen otros efectos que no pudieron ser
cuantificados por falta de información, entre ellos el aumento en el cálculo
actuarial de las rentas vitalicias del Régimen de Ahorro Individual, las cuales
se ajustan con el salario mínimo y no con la inflación. En estos casos, cuando
el salario mínimo crece por encima de la inflación y la productividad, el
Gobierno debe cubrir el faltante financiero para respaldar dichas pensiones.
El
CARF subrayó que sus estimaciones son preliminares y parciales, por lo que
podrían ser revisadas en la medida en que se disponga de nueva información
relevante, y reiteró que el impacto fiscal total del aumento del salario mínimo
podría ser mayor al inicialmente calculado.
Tomado de: https://www.elnuevosiglo.com.co/economia/colombia-aparece-con-el-segundo-mayor-deficit-fiscal-entre-43-economias
NOTA:
¿De dónde saldrá el recorte de $16 billones anunciado por el Presidente? | El Nuevo Siglo
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