miércoles, 11 de febrero de 2026

Colombia vuelve a los índices más altos de corrupción en los últimos años

 

El IPC, que evalúa desde sobornos y desvío de fondos hasta la "captura del Estado", sugiere que las promesas de cambio estructural han chocado con la persistencia de viejas y nuevas prácticas de corrupción.

La gestión gubernamental se ha visto empañada por escándalos de alto impacto que han desdibujado la narrativa oficial.
Foto: Presidencia de la República



Según los resultados del Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025, presentados por Transparencia por Colombia, el país obtuvo una calificación de 39 puntos sobre 100. Aunque esta cifra representa un aumento técnico de dos puntos frente al año anterior, la realidad global es de retroceso: Colombia perdió siete posiciones en el ranquin mundial, hundiéndose hasta el puesto 99 entre 182 naciones evaluadas.

Para los expertos, esta puntuación es el síntoma de una enfermedad crónica. Al situarse por debajo de la barrera de los 50 puntos —el umbral que separa a los países con problemas graves de aquellos con instituciones sanas—, el país ratifica una tendencia al estancamiento. El IPC, que evalúa desde sobornos y desvío de fondos hasta la "captura del Estado", sugiere que las promesas de cambio estructural han chocado con la persistencia de viejas y nuevas prácticas de corrupción.

A pesar de haber llegado al poder con la bandera de la transparencia, la administración del presidente Gustavo Petro enfrenta un duro juicio por parte de analistas y veedores. Algunos expertos consultados por este medio sostienen que la lucha contra la corrupción no ha logrado consolidarse como una prioridad estratégica. Por el contrario, la gestión gubernamental se ha visto empañada por escándalos de alto impacto que han desdibujado la narrativa oficial.

La falta de resultados concretos en casos como el desvío de recursos en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd), la ya comprobada financiación irregular de la campaña presidencial y los cuestionamientos persistentes en entidades como Ecopetrol, han generado un clima de indignación y escepticismo. La percepción es clara: mientras el discurso habla de cambio, los círculos cercanos al poder enfrentan interrogantes que la justicia aún no resuelve con celeridad.

$21 billones perdidos

Para comprender la magnitud de lo que está en juego, es necesario remitirse a la "Radiografía de Hechos de Corrupción" presentada por Transparencia por Colombia. Este análisis minucioso de 1.243 casos documentados revela cifras muy dicientes. Aunque estimaciones extraoficiales elevan el costo de la corrupción a 50 billones de pesos anuales, el estudio confirmó que la pérdida directa por hechos comprobados asciende a $21,28 billones de pesos.

Para comprender la magnitud de lo que está en juego, es necesario remitirse a la "Radiografía de Hechos de Corrupción" presentada por Transparencia por Colombia. Este análisis minucioso de 1.243 casos documentados revela cifras muy dicientes. Aunque estimaciones extraoficiales elevan el costo de la corrupción a 50 billones de pesos anuales, el estudio confirmó que la pérdida directa por hechos comprobados asciende a $21,28 billones de pesos.

El impacto no es solo financiero; es profundamente humano. De los 14,5 millones de personas afectadas directamente por este flagelo, el grupo más perjudicado es el de los niños, niñas y adolescentes, quienes representan el 24,65 % de las víctimas. Se trata de recursos que debían alimentar, educar o proteger a la infancia y que terminaron en los bolsillos de actores corruptos.

Los datos revelaron además un patrón sistemático de un Compromiso presupuestal: $137,65 billones de pesos estuvieron en riesgo en contratos y obras. También se subraya que solo se han recuperado $9,08 billones a través de multas y sanciones, menos de la mitad de lo perdido y que el sector defensa y seguridad aparece como el más impactado, seguido por el judicial, educación, vivienda y salud.

En entrevista para EL NUEVO SIGLO, Camilo Enciso, director del Instituto Internacional de Estudios Anticorrupción, lanzó una acusación sobre el retroceso de Colombia. Según Enciso, el actual Gobierno nacional ha convertido al Estado en una "gran fábrica de recursos para los políticos y contratistas amigos". El experto señala que desde los más altos niveles —ministros y directores de departamento— se ha facilitado la captura institucional por parte del crimen organizado, bajo la complacencia presidencial.

Por su parte, Andrés Hernández, director de Transparencia por Colombia, destaca la "gran brecha entre el liderazgo ético que debe ejercerse y lo que vemos en la realidad respecto al manejo de recursos". Para Hernández, la amenaza a los intereses generales es cada vez mayor, supeditada a intereses políticos y particulares que se imponen sobre el bienestar común.

¿Falla la ley o la voluntad?

Al analizar por qué la corrupción sigue ganando la batalla, ambos expertos coinciden en que no es un problema de falta de leyes, sino de su aplicación. Hernández enfatiza que lo que falla es la "aplicación efectiva de la ley" y la falta de una visión de Estado a largo plazo. "No se trata de tener más leyes, sino de que su implementación refleje una actuación ética e íntegra desde lo público", sostiene.

Camilo Enciso añade un componente más oscuro a este análisis: la captura de los órganos de control y la infiltración en la persecución penal. Para el abogado, existe una "voluntad política al más alto nivel de saquear al Estado" que se combina con una estructura de poder hecha para garantizar la inmunidad de los responsables, configurando lo que denomina una "estructura cleptocrática".

Colombia no está sola en esta preocupación, pero su situación es más grave que el promedio regional. Según datos de la OCDE, la corrupción es la segunda preocupación más apremiante para los latinoamericanos. Mientras que en los países más transparentes de la OCDE solo el 16 % de la población se muestra preocupada por este tema, en América Latina el promedio sube al 49 %. En Colombia, uno de cada diez encuestados reportó que en su hogar se les solicitó un soborno en el último año.

Los resultados del IPC 2025 y la radiografía de los últimos años dejan una conclusión ineludible: la corrupción en Colombia es un fenómeno adaptativo que ha permeado los sectores más sensibles de la sociedad, desde la seguridad hasta la alimentación escolar.

Con el país entrando en un nuevo ciclo electoral, el clamor de las organizaciones civiles es que la lucha contra la corrupción deje de ser un eslogan de campaña para convertirse en una política de Estado con resultados medibles. La tarea es monumental y urgente; de ella depende no solo el puntaje en un índice internacional, sino la recuperación de la confianza de millones de ciudadanos que hoy ven cómo sus derechos básicos se diluyen en el entramado de la contratación pública.

Contraloría investiga daño fiscal por $21 billones

Durante la Rendición de Cuentas 2025 se informó que la entidad tiene abiertos 4.698 procesos de responsabilidad fiscal, cuyo presunto daño patrimonial al Estado se estima en $21,56 billones.

Además, se imputó responsabilidad fiscal en diez procesos que sumaron $247.575 millones. Entre los casos destacados por la Contraloría se encuentran procesos contra Medimas por $150.839 millones, el Ministerio del Deporte por $40.641 millones, y el Fondo Nacional para la Gestión de Riesgos y Desastres por el contrato de carrotanques en La Guajira por $22.152 millones.

En su estrategia de vigilancia, la Contraloría utiliza el mecanismo “Salvando Obras”. Desde 2022, esta iniciativa ha permitido la recuperación de recursos por $6,38 billones en 408 proyectos que fueron entregados y puestos al servicio de las comunidades.

A través de la Dirección de Información, Análisis y Reacción Inmediata, la Contraloría emitió 395 alertas tempranas sobre el manejo de recursos públicos en 2025, las cuales se identificaron como riesgos de pérdida de recursos por $15,9 billones.

En el análisis de obras con deficiencias, se han caracterizado 1.769 proyectos, cuyo valor de diagnóstico asciende a $63,28 billones. Los sectores con mayores recursos comprometidos en estos diagnósticos son, en orden, el sector de transporte con $41,10 billones, vivienda, ciudad y territorio con $3,2 billones, y agricultura y desarrollo rural con $1,73 billones.

Tomado de: https://www.elnuevosiglo.com.co/politica/colombia-vuelve-los-indices-mas-altos-de-corrupcion-en-los-ultimos-anos

 

NOTA:

PUESTO 99 ENTRE 182 EVALUADOS

 



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