Sí. El problema del Cerrejón ya debe ser tratado por el Gobierno como una amenaza contra infraestructura estratégica nacional, no solamente como un problema de seguridad privada de la empresa.
¿Cuántos ataques van?
La información oficial de Cerrejón indica que el atentado del 22 de septiembre de 2026, en el km 60 de la vía férrea, fue el sexto atentado contra su infraestructura ferroviaria en lo corrido de 2026. El tren se desplazaba vacío, el personal fue evacuado y el Ejército desplegó tropas para asegurar el área.
Pero hay una precisión importante sobre su pregunta de “menos de un mes”:
- 13 de agosto: quinto atentado del año, km 125.
- 22 de septiembre: sexto atentado, km 60.
Por tanto, entre esos dos ataques transcurrieron aproximadamente 40 días, no menos de un mes. No encuentro evidencia suficientemente sólida de dos ataques a la línea férrea dentro de un período inferior a 30 días en las fuentes consultadas. Lo que sí resulta especialmente preocupante es la acumulación: 6 atentados en 2026, frente a 9 registrados durante todo 2025.
Además, el ataque de marzo afectó dos puntos diferentes de la línea férrea en una misma noche, en los km 75 y 32.
¿Qué debería hacer el Gobierno?
Desde una perspectiva de inteligencia y protección de infraestructura crítica, yo estructuraría la respuesta en 8 líneas de acción:
1. Pasar de una seguridad reactiva a una seguridad permanente
Los aproximadamente 150 km de corredor ferroviario no pueden protegerse solamente enviando soldados después de cada atentado.
Debe establecerse un dispositivo permanente y escalonado, concentrando mayores recursos en:
- puntos donde ya ocurrieron atentados;
- puentes, alcantarillas y sectores aislados;
- cruces de vías;
- zonas con cobertura limitada de comunicaciones;
- sectores donde el tren reduce velocidad;
- accesos clandestinos a la línea férrea.
La propia información publicada después del último atentado señala que la extensión de la línea hace difícil mantener vigilancia física continua.
2. Crear un sistema integrado de vigilancia con drones
Esta debería ser una de las prioridades.
No significa llenar la vía de soldados, sino establecer una red ISR —inteligencia, vigilancia y reconocimiento— combinando:
drones + cámaras térmicas + sensores + patrullas terrestres + inteligencia humana + análisis de imágenes.
El objetivo sería detectar personas, vehículos o movimientos anómalos antes de que puedan colocar explosivos.
El secretario de Gobierno de La Guajira ya planteó públicamente la posibilidad de utilizar drones de Cerrejón precisamente por la dificultad de vigilar toda la extensión de la vía.
3. Crear una unidad especializada de protección ferroviaria
Consideraría una fuerza conjunta:
Ejército + Policía + inteligencia + antiexplosivos + Cerrejón.
Su misión no debería ser únicamente custodiar los trenes. Debe proteger todo el sistema logístico mina–ferrocarril–Puerto Bolívar.
Esto permitiría concentrar conocimiento operacional y desarrollar patrones sobre:
- lugares de los ataques;
- horarios;
- métodos utilizados;
- rutas de aproximación;
- comunicaciones;
- posibles colaboradores;
- grupos con capacidad explosiva.
4. Atacar la capacidad de colocar los explosivos
Aquí está probablemente el punto más importante.
Proteger físicamente 150 km de vía es extremadamente difícil; impedir que los grupos tengan libertad para operar alrededor de ella es más eficiente.
Por eso la inteligencia debería concentrarse en identificar:
- quién compra o transporta explosivos;
- quién realiza reconocimiento previo de la vía;
- quién proporciona información sobre horarios de los trenes;
- quién transporta a los autores materiales;
- dónde se almacenan explosivos;
- qué estructuras armadas tienen capacidad para realizar este tipo de ataques.
El objetivo debe ser pasar de “proteger el lugar del atentado” a “desarticular la red que prepara el atentado”.
5. Utilizar análisis predictivo
Los seis ataques de 2026 deberían convertirse en una base de inteligencia operacional.
Hay que cruzar:
fecha + hora + km + tipo de explosivo + tren afectado + dirección del tren + terreno + comunidades cercanas + presencia armada + comunicaciones + eventos anteriores.
Con ello se puede construir un mapa de riesgo de la línea férrea.
No se trata de predecir exactamente dónde ocurrirá el próximo ataque, sino de identificar segmentos con mayor probabilidad de afectación y asignar allí vigilancia tecnológica y humana.
6. Protección tecnológica de los trenes
Además de proteger la vía, debe incrementarse la protección del material ferroviario:
- cámaras frontales y posteriores;
- cámaras térmicas;
- transmisión en tiempo real;
- sistemas de alerta;
- seguimiento GPS;
- comunicación redundante;
- inspección de la vía antes del paso del tren;
- protocolos para detener inmediatamente la operación ante una anomalía.
La idea es crear una cadena de detección temprana, no esperar a que el tren llegue al artefacto.
7. Integrar a Cerrejón dentro del esquema nacional de infraestructura crítica
Aquí existe una cuestión estratégica.
El Cerrejón no es únicamente una empresa privada: su operación tiene consecuencias sobre:
empleo + regalías + exportaciones + Puerto Bolívar + economía de La Guajira + transporte + ingresos fiscales.
La propia empresa señala que los ataques afectan una infraestructura fundamental para La Guajira y Colombia.
Por eso recomendaría establecer formalmente un Comité de Protección de Infraestructura Estratégica Cerrejón, con participación nacional, departamental, militar, policial y empresarial.
8. Determinar y judicializar a los autores
Finalmente, debe existir una operación de inteligencia judicial paralela.
En el ataque del 22 de septiembre existen versiones diferentes sobre la posible autoría: algunas informaciones apuntan hacia el ELN, mientras otras señalan que todavía no existe atribución oficial definitiva.
Por eso conviene no atribuir definitivamente el ataque a una organización hasta que la investigación lo establezca.
Mi evaluación de inteligencia
Lo más preocupante no es solamente que haya ocurrido un sexto ataque.
Es el patrón:
2025: 9 atentados → 2026: 6 atentados hasta septiembre.
Y el problema viene acompañado de bloqueos y otras alteraciones de seguridad. Cerrejón reportó que durante 2025 los nueve atentados y numerosos bloqueos llegaron a impedir el transporte de carbón hacia Puerto Bolívar durante 95 días.
Por ello, considero que el Gobierno debería cambiar el enfoque de:
“reaccionar después del atentado”
a:
“inteligencia + vigilancia tecnológica + control territorial + protección física + investigación judicial + neutralización de la red atacante”.
Prioridad inmediata
Yo establecería cinco medidas para los próximos 30 días:
- Mapa de riesgo de los 150 km, con los seis ataques georreferenciados.
- Drones ISR permanentes, especialmente sobre los segmentos de mayor riesgo.
- Equipo conjunto Ejército–Policía–Fiscalía–Cerrejón de inteligencia y antiexplosivos.
- Patrullaje preventivo variable, evitando patrones fácilmente observables.
- Operación de inteligencia contra las redes que suministran información, explosivos, transporte y apoyo logístico, no solamente contra quienes ejecutan físicamente los ataques.
Conclusión: seis ataques en nueve meses, después de nueve en 2025, indican una amenaza persistente contra una infraestructura económica estratégica. El desafío central para el Estado no es simplemente poner más soldados a lo largo de la vía: es desarrollar la capacidad de detectar la preparación del ataque y desarticular la red antes de que llegue a la infraestructura.
NOTA
(OSINT es el proceso de convertir información pública, dispersa y aparentemente inconexa en inteligencia útil mediante la recopilación, verificación, análisis y correlación de datos. Su importancia radica en que permite conocer mejor el entorno, detectar amenazas y oportunidades, anticipar riesgos y tomar decisiones fundamentadas).
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