miércoles, 5 de agosto de 2026

COMPRA DE SISTEMAS ANTIDRONES 6 AGOSTO

 

Análisis Especial

Fecha: 6 de agosto de 2026

¿Qué ocurrió con la compra de los sistemas antidrones por $80.000 millones y por qué aún no están operativos?




RESUMEN EJECUTIVO

La adquisición de 19 sistemas antidrones para proteger principalmente la región del Catatumbo se convirtió en uno de los contratos de defensa más cuestionados del último año.

De acuerdo con la información pública disponible, el contrato fue suscrito el 9 de julio de 2025 por CODALTEC (Corporación de Alta Tecnología para la Defensa), entidad vinculada al Ministerio de Defensa, con un valor inicial cercano a $57.000 millones, posteriormente adicionado hasta aproximadamente $80.000 millones. Los equipos debían ser entregados inicialmente en diciembre de 2025; sin embargo, la entrega fue prorrogada hasta febrero de 2026. Tras las pruebas técnicas realizadas por el Ejército Nacional, los sistemas no fueron recibidos oficialmente debido a que no cumplieron los requisitos técnicos y operacionales establecidos en el contrato.


1. ¿Qué compró el Estado colombiano?

El contrato contemplaba la adquisición de:

  • 19 sistemas C-UAS (Counter Unmanned Aircraft Systems).
  • Equipos destinados principalmente al Catatumbo.
  • Capacidades de:
    • detección;
    • identificación;
    • inhibición electrónica;
    • geolocalización;
    • cartografía del objetivo.

Su propósito era proteger:

  • bases militares;
  • infraestructura crítica;
  • tropas desplegadas;
  • población civil.

2. ¿Qué encontró el Ejército durante las pruebas?

Según los documentos conocidos por medios de comunicación:

Los especialistas del Ejército concluyeron que:

"Los equipos evaluados no cumplen en términos generales con los requisitos técnicos y operacionales exigidos contractualmente."

Entre las capacidades que presentaron deficiencias figuraban:

  • detección de drones;
  • inhibición efectiva;
  • geolocalización;
  • integración operacional.

Por tal motivo:

  • el Ejército no aceptó la recepción definitiva;
  • los sistemas permanecieron pendientes de correcciones.

3. ¿Qué dice la empresa responsable?

Según la información pública difundida:

La empresa responsable manifestó que:

  • realizará los ajustes técnicos solicitados;
  • continúa efectuando modificaciones;
  • considera que aún se encuentra dentro de los tiempos contractuales para subsanar las observaciones.

Asimismo, indicó que los equipos continúan en proceso de instalación y verificación antes de una eventual aceptación oficial. Las fuentes consultadas no identifican públicamente al proveedor tecnológico extranjero en esta etapa; lo que sí se señala es que CODALTEC ejecutó la adquisición y, según fuentes militares citadas por la prensa, recurrió a un comercializador para obtener un sistema desarrollado en Australia.


4. ¿Quién autorizó la compra?

Con base en la información disponible públicamente:

La adquisición fue ejecutada por:

  • CODALTEC.

Las especificaciones técnicas habrían sido elaboradas por:

  • Ejército Nacional.

Al tratarse de recursos públicos del sector defensa, intervinieron además los procedimientos administrativos y de contratación correspondientes del Ministerio de Defensa y de CODALTEC. Sin embargo, la información pública consultada no atribuye la autorización de la compra a una sola persona o funcionario específico.


5. ¿Qué han hecho para exigir el cumplimiento del contrato?

De acuerdo con la información disponible:

  • el Ejército rechazó la recepción técnica;
  • se formularon observaciones técnicas;
  • el contratista quedó obligado a realizar correcciones antes de la aceptación final.

Hasta la fecha de las publicaciones consultadas no se reportaba la terminación del contrato ni una decisión pública definitiva sobre imposición de sanciones, multas, caducidad o liquidación.


6. Impacto operacional

Diversos medios han señalado que la ausencia de sistemas plenamente operativos ha coincidido con un contexto de incremento de ataques con drones en zonas como el Catatumbo. No obstante, no es posible atribuir de manera demostrada que la falta de operación de estos equipos haya causado directamente desplazamientos o muertes específicas, ya que esa relación causal no ha sido establecida oficialmente. Sí existe una preocupación ampliamente documentada de que la carencia de capacidades C-UAS reduce la protección de tropas, infraestructura y población frente a esa amenaza.

Entre los riesgos operacionales destacan:

  • mayor vulnerabilidad de bases militares;
  • incremento del riesgo para la población civil;
  • limitaciones para proteger infraestructura crítica;
  • pérdida del efecto disuasivo frente a grupos armados.

7. Riesgos institucionales

Este caso evidencia desafíos en:

  • supervisión contractual;
  • verificación técnica previa a la recepción;
  • gestión del riesgo tecnológico;
  • protección del patrimonio público;
  • oportunidad en la incorporación de capacidades críticas.

ANÁLISIS

Desde una perspectiva abierta, el caso refleja varias lecciones:

1. Planeación tecnológica
La adquisición de sistemas complejos requiere procesos robustos de validación técnica antes de la compra.

2. Interoperabilidad
Los sistemas deben probarse en las condiciones reales de operación para garantizar que respondan a las necesidades del teatro de operaciones.

3. Gestión contractual
En contratos de defensa de alta criticidad, el seguimiento técnico y jurídico es esencial para asegurar el cumplimiento de los hitos y la protección de los recursos públicos.

4. Adaptación a la amenaza
La evolución del empleo de drones por grupos armados exige capacidades de detección, identificación e inhibición que puedan desplegarse con rapidez y eficacia.


CONCLUSIÓN ESTRATÉGICA

La controversia sobre los sistemas antidrones por aproximadamente $80.000 millones pone de relieve la importancia de combinar una contratación transparente con una validación técnica rigurosa antes de incorporar capacidades estratégicas. La decisión del Ejército de no recibir equipos que no satisfacen los requisitos contractuales constituye un mecanismo de control relevante para proteger el interés público. Al mismo tiempo, el caso subraya la necesidad de resolver con celeridad los incumplimientos contractuales, dado que las capacidades C-UAS son cada vez más importantes para enfrentar amenazas emergentes como el empleo de drones por grupos armados ilegales. La determinación de responsabilidades administrativas, disciplinarias, fiscales o penales, si las hubiere, corresponde a las autoridades competentes con base en las investigaciones y actuaciones que adelanten.

Fuentes consultadas

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