viernes, 7 de agosto de 2026

COMPRA DE TECNOLOGIA POR PARTE DE LOS GRUPOS ALZADOS EN ARMAS 8 AGOSTO

 

COMOS FILTRAN LAS REDES CRIMINALES COLOMBIANAS EN UCRANIA PARA SABER SOBRE DRONES Y APRENDER A MANEJARLOS Y COMPRARLOS

 

Sí. Hay indicios recientes y bastante serios de que organizaciones criminales colombianas estarían intentando aprovechar la guerra de Ucrania como una “escuela de aprendizaje” para adquirir conocimientos sobre drones, especialmente mediante personas que viajan como voluntarios o combatientes. Pero es importante separar lo confirmado de las denuncias y de las hipótesis de inteligencia.

¿Cómo estaría funcionando el mecanismo?

Según investigaciones y reportes publicados entre 2025 y agosto de 2026, el esquema tendría varios componentes:

  1. Reclutamiento de colombianos con experiencia militar

Personas con pasado en las Fuerzas Militares, excombatientes o individuos vinculados a estructuras armadas podrían ser enviados a Ucrania aprovechando la existencia de unidades que incorporan extranjeros. La preocupación de las autoridades ucranianas es que algunos individuos no tendrían como objetivo principal combatir, sino obtener conocimientos especializados y posteriormente regresar a América Latina.

  1. Ingreso bajo una identidad aparentemente legítima

El punto crítico sería que un integrante de una organización criminal puede presentarse como voluntario extranjero. En 2025 ya se informó que la inteligencia ucraniana investigaba la posible infiltración de miembros de organizaciones criminales latinoamericanas en estructuras de voluntarios. La investigación posteriormente habría incluido a ciudadanos colombianos.

  1. Prioridad en el conocimiento sobre drones FPV

Las denuncias señalan especial interés en los FPV, porque Ucrania ha desarrollado una enorme experiencia práctica con estos sistemas. El objetivo criminal no necesariamente sería adquirir un dron militar sofisticado, sino aprender doctrina, operación, adaptación y empleo táctico para después aplicar ese conocimiento en Colombia.

  1. Transferencia del conocimiento a Colombia

El riesgo estratégico está precisamente en el regreso. Una persona que haya adquirido experiencia en Ucrania podría convertirse posteriormente en instructor dentro de una estructura criminal, multiplicando el conocimiento entre operadores locales.

Esto coincide con la aparición en Colombia de estructuras descritas por medios como “escuelas de drones”.

  1. La compra del equipo puede hacerse por separado

Aquí hay una distinción importante: aprender a utilizar drones y conseguir los drones son dos problemas diferentes. Los grupos pueden obtener equipos comerciales o componentes por canales clandestinos y utilizar personal capacitado para adaptarlos. No necesariamente necesitan transportar directamente desde Ucrania un sistema militar completo.

  1. Transferencia de doctrina, no solamente de tecnología

Este es probablemente el aspecto más preocupante. Ucrania está generando conocimiento sobre:

    • empleo de drones en ambientes de guerra electrónica;
    • reconocimiento aéreo;
    • coordinación entre operadores;
    • adaptación rápida de plataformas comerciales;
    • empleo de drones pequeños en operaciones tácticas.

Para Colombia, la amenaza consiste en que esa experiencia pueda ser trasladada y adaptada al conflicto interno.

¿Tenemos evidencia de que colombianos realmente estén haciendo esto?

Hay que ser prudentes.

En junio de 2026, un militar colombiano que combatía en Ucrania denunció que integrantes de disidencias de las FARC y del ELN estarían viajando para recibir entrenamiento, incluyendo drones FPV, explosivos y otras capacidades. El entonces ministro de Defensa, Pedro Sánchez, confirmó que la denuncia había llegado a conocimiento de las autoridades y que se investigaría.

Más recientemente, el Financial Times publicó una investigación que vuelve a señalar la preocupación por colombianos vinculados a organizaciones criminales que buscan aprovechar la experiencia ucraniana en drones. Según ese reporte, algunos individuos fueron identificados y expulsados de estructuras ucranianas por posibles vínculos criminales.

Por tanto, no sería correcto afirmar que “todos los colombianos que van a Ucrania son infiltrados”. Sí existe, sin embargo, una preocupación documentada sobre infiltración selectiva con finalidad de transferencia de conocimientos.

¿Por qué Ucrania resulta tan atractiva?

Porque la guerra ruso-ucraniana ha convertido el empleo de drones en una capacidad militar de enorme importancia. Colombia, además, ya enfrenta un crecimiento considerable de ataques mediante drones.

UNMAS informó que Colombia registró 333 ataques efectivos con drones armados en 2025, frente a 61 en 2024, un incremento del 445 %.

Reuters también informó que Colombia estaba preparando un programa de aproximadamente US$1.68 mil millones para fortalecer sus capacidades antidrones, precisamente por el crecimiento de esta amenaza.

Esto produce un fenómeno particularmente peligroso:

Ucrania → adquisición de experiencia → regreso de operadores → capacitación de nuevos operadores → adaptación de drones comerciales → incremento de ataques en Colombia.

El verdadero problema estratégico

A mi juicio, el mayor riesgo no es que una organización criminal compre 10, 20 o 100 drones.

El problema sería que consiga crear una capacidad humana permanente:

1 instructor formado en Ucrania → 5-10 operadores entrenados → varios equipos de operadores → instructores locales → expansión de la capacidad a diferentes frentes.

Eso convertiría una tecnología relativamente accesible en una capacidad operacional reproducible.

Y existe una señal preocupante: los grupos armados colombianos ya están experimentando con drones y han aumentado considerablemente sus ataques. The Guardian reportó que los ataques pasaron de un incidente registrado en 2023 a más de 333 en 2025, según cifras del Ministerio de Defensa.

¿Qué debería investigar Colombia?

Desde una perspectiva  y de inteligencia preventiva, yo establecería cinco líneas prioritarias:

  1. Identificación de colombianos que viajan a Ucrania y posteriormente regresan a Colombia.
  2. Cruce de antecedentes entre viajeros, exintegrantes de grupos armados y organizaciones criminales.
  3. Seguimiento financiero de viajes, transferencias y adquisición de equipos relacionados con UAV.
  4. Detección de instructores que aparecen posteriormente en “escuelas de drones” clandestinas.
  5. Análisis de patrones entre ataques con drones en Colombia y las nuevas tácticas observadas en Ucrania.

El objetivo no debería ser perseguir a todos los colombianos que participan legítimamente en la defensa de Ucrania, sino identificar la transferencia deliberada de conocimientos militares hacia organizaciones criminales.

Conclusión: la amenaza más importante es que Ucrania esté siendo utilizada por algunos actores criminales como “universidad táctica”, donde el producto que buscan no es necesariamente un arma, sino capital humano especializado. Esa capacidad puede regresar a Colombia, reproducirse y acelerar la evolución de la guerra con drones.

 

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